Álvarez no se quedó con el 2-2 final. Más allá del resultado, el entrenador puso el foco en una respuesta clave en San Lorenzo y dejó una sensación que ilusiona de cara a lo que viene.
San Lorenzo rescató un empate en Brasil después de estar dos goles abajo y, una vez terminado el partido, Gustavo Álvarez dejó en claro cuál fue el aspecto que más valoró de su equipo. El entrenador azulgrana eligió mirar más allá del marcador y puso el foco en la personalidad que mostró el Ciclón para recuperarse.
“El empate me deja tranquilidad por lo que dio el equipo. Me da la sensación de que en el final lo podríamos haber ganado”, aseguró el entrenador tras el encuentro en Brasil.
A pesar de que el desarrollo parecía complicarse en la primera parte, Álvarez explicó que la diferencia en el marcador no representaba lo que veía dentro del campo: “Si uno en el entretiempo analiza desde el resultado, parece que está todo mal. Perder 2-0 en este nivel es mucho. Es mucha diferencia, pero el resultado tiene que ser el corolario, la síntesis de lo que pasó”.
Y justamente ahí apareció uno de los puntos que más destacó: la calma y el orden del equipo en un contexto adverso. Lejos de caer en la desesperación, el Ciclón sostuvo una idea y fue creciendo dentro del partido. “Lo primero que vi en el equipo es que no hay que desesperarse. Ellos estaban yendo de menos a más. Solo faltaba el último centro”, explicó.
La remontada terminó reforzando una sensación que también compartieron muchos hinchas azulgranas que acompañaron al equipo en Brasil: San Lorenzo terminó más cerca de llevarse todo que de quedarse con las manos vacías. “Después del empate, si alguien tenía que ganar éramos nosotros”, cerró Álvarez.
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