San Lorenzo obtuvo los 8.345 metros cuadrados que tanto reclamó, pero el acuerdo con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires no llegó gratis. El Ciclón asumió una serie de compromisos concretos con plazos y consecuencias que no todos conocen.
Lo que el club prometió a cambio
Entre las obligaciones pactadas, San Lorenzo deberá otorgar becas deportivas para los chicos y chicas de la comuna 14, incluyendo becas para colonias de verano. También está prevista la construcción de un corredor verde dentro del predio del estadio, pensado especialmente para los niños y niñas del barrio.
A eso se suma otro compromiso de peso: el club tendrá que construir escuelas en la zona.

El plazo que no admite demoras
La condición más exigente del acuerdo la puso el Gobierno porteño: CASLA tiene 10 años para levantar su cancha dentro del predio, o al menos una parte de ella. Si ese plazo vence sin obra, los metros cuadrados vuelven a manos de la Ciudad de Buenos Aires. No hay margen de error.
La escritura y un detalle que complica
Sergio Costantino presentó la copia fiel de la escritura de los 8.000 metros cuadrados a nombre de San Lorenzo, certificando la titularidad del terreno. Sin embargo, hay un punto que el club deberá resolver por separado: las “cocheras” siguen siendo de Carrefour, y el Ciclón tendrá que afrontar una hipoteca para quedarse con ellas.
Un sueño con fecha de vencimiento
El retorno a Boedo tiene terreno propio y documentación en regla. Pero también tiene un reloj corriendo. San Lorenzo deberá honrar cada compromiso asumido —con la comunidad y con el Estado porteño— para que ese sueño no quede a mitad de camino.
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