La eliminación en la Copa Sudamericana desató una noche cargada de bronca en el Pedro Bidegain. Entre silbidos, reproches y cánticos contra todos, el clima en San Lorenzo quedó marcado a pocos días de las elecciones.
La derrota frente a Recoleta y la eliminación de la Copa Sudamericana dejaron una de las noches más tensas de los últimos tiempos en el Pedro Bidegain. El golpe deportivo terminó de explotar en las tribunas, donde los hinchas de San Lorenzo descargaron toda su bronca contra el equipo y, en medio del contexto electoral, también contra la situación general que atraviesa el club.
La reprobación de la hinchada de San Lorenzo
El equipo ya caía 1-0 desde los 37 minutos del primer tiempo, pero la reacción inicial de la gente estuvo lejos de la reprobación. Desde las tribunas buscaron sostener al plantel y acompañarlo en un momento complicado, alentando para intentar empujar una reacción futbolística.
Sin embargo, el desarrollo del complemento fue cambiando el escenario. Con un San Lorenzo apagado y sin respuestas, aparecieron los primeros signos de impaciencia. Primero llegó el clásico “Movete Boedo, movete”, acompañado por el “Dale San Lore” como intento de despertar a un equipo que parecía dormido dentro de la cancha.
Pero los minutos pasaron y la paciencia se agotó. Los pedidos para que el equipo fuera hacia adelante comenzaron a mezclarse con murmullos cada vez más notorios por pelotas perdidas y pases mal entregados. Lo que empezó como desaprobación terminó transformándose en insultos desde distintos sectores del estadio.
Tras el pitazo final, la reprobación fue total. Los jugadores, encabezados por el entrenador, se reunieron en la mitad de la cancha y aceptaron los insultos. Tras unos segundos escuchando a la gente, se retiraron bajo una lluvia de silbidos y el estadio explotó con un contundente “que se vayan todos”.
En las caras de algunos de los futbolistas, como Nahuel Barrios se vio llanto y desconsuelo. Otros, como Rodrigo Auzmendi, se retiraron con una seña pidiendo perdón a las tribunas donde todavía se encontraba la hinchada azulgrana.
San Lorenzo cerró otra jornada golpeado desde lo deportivo y desde lo anímico: dos eliminaciones en apenas 15 días y unas elecciones cada vez más cerca terminaron de encender una noche muy caliente en Boedo.
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