El flamante presidente electo del Ciclón es uno de los principales y más fundamentalistas militantes de la construcción del nuevo estadio en avenida La Plata. ¿Cuál es su plan en estos 18 meses?
La Vuelta a Boedo fue mucho más que
una bandera de campaña para Marcelo Culotta. Es, según sus propias
palabras, “la causa de su vida”. Por eso, tras imponerse en las
elecciones extraordinarias del último sábado por el 29 por ciento y
convertirse
en el nuevo presidente de San Lorenzo por los próximos 18
meses, una de las principales expectativas de los socios pasa por
saber qué ocurrirá con Tierra Santa durante su gestión.
No se trata de un dirigente que llegó al tema recientemente.
Culotta fue uno de los militantes que empujó desde el primer día la
recuperación de los terrenos de avenida La Plata cuando integraba
la Subcomisión del Hincha. Dos décadas después, le tocará conducir
al club en una etapa clave del proyecto que movilizó a generaciones
de sanlorencistas.
“La semana pasada cumplí 20 años militando la Vuelta a Boedo, que
es la causa de mi vida”, recordó el flamante mandatario hace poco.
En ese recorrido, destacó algunos de los hitos alcanzados:
“Conseguimos sacar tres leyes en la Legislatura porteña,
organizamos un fideicomiso que le dio al club ocho millones de
dólares y compramos tres propiedades que hoy forman parte del
patrimonio de San Lorenzo”.
Con el terreno ya recuperado en su totalidad tras el reciente
acuerdo con Carrefour, la pregunta inevitable es qué sucederá
ahora. Y allí Culotta eligió un camino alejado de las promesas
grandilocuentes.
“Estoy convencido de que lo mejor que puede hacer San Lorenzo allí
es construir un estadio. Pero prometer la construcción del estadio
en este año y medio sería, por lo menos, una irresponsabilidad”,
aseguró. El presidente entiende que antes de encarar una obra de
semejante magnitud el club deberá resolver cuestiones económicas
estructurales. “San Lorenzo tiene que acomodarse financieramente
para emprender una obra de esa envergadura”, remarcó.
Por eso, el objetivo de su gestión parece estar puesto en avanzar
en los pasos previos que permitan acercar el sueño sin comprometer
recursos que hoy la institución no posee. “Se puede avanzar en
cuestiones para las que no se necesitan enormes sumas de dinero”,
explicó.
La hoja de ruta contempla trabajo silencioso y gestiones que
sienten las bases para el futuro. “Vamos a trabajar en silencio
para dar todos los pasos necesarios en la dirección correcta:
volver a ser locales en Avenida La Plata”, afirmó.
De esta manera, Culotta busca instalar una postura realista frente
a uno de los temas más sensibles para el mundo azulgrana. El sueño
del estadio sigue intacto, pero la prioridad será ordenar al club y
dejar encaminados los procesos necesarios para que la vuelta
definitiva a Boedo deje de ser una consigna histórica y se
transforme, algún día, en una realidad.


