El exdelantero hondureño habló en la previa del amistoso ante la Selección y evocó con emoción su paso por el fútbol argentino.
Eduardo “Balín” Bennett volvió a ser noticia en la previa del Mundial 2026. El exdelantero hondureño, que supo dejar huella en Boedo entre 1993 y 1995, dialogó con medios argentinos y analizó el próximo amistoso entre Honduras y la Selección Argentina.
Bennett debutó con la camiseta del Ciclón el 4 de octubre de 1993, en una derrota 1-2 ante Deportivo Español. En total, disputó 48 partidos y convirtió 18 goles, antes de consagrarse campeón del Clausura 1995, el último torneo que jugó en el club.
Un duelo que no será fácil
Lejos de anticipar un trámite cómodo para el campeón del mundo, el exatacante aseguró que Honduras buscará imponer presión desde el primer minuto.
“Creo que mañana Honduras va a tener también esa filosofía porque va a jugar con una selección argentina que sabe manejar la pelota y tiene mucha calidad”, sostuvo Bennett.
El jugador, apodado “El Depredador” durante su carrera por su estilo aguerrido, recordó con una sonrisa esa impronta competitiva. “Me tocaba correr, pelearla y lucharla con todo. Era parte de mis características y de mi estilo de juego”, explicó.
La intensidad como clave
Bennett consideró que si los jugadores hondureños logran trasladar al campo la energía que transmite su cuerpo técnico, la Selección Argentina podría encontrarse con un rival incómodo.
“Si los jugadores logran poner la intensidad que transmite el técnico, eso le va a dar dificultad a una selección argentina que quizá espera un partido más tranquilo”, analizó.
El exfutbolista también hizo referencia a las declaraciones del DT Lionel Scaloni en conferencia de prensa, destacando la importancia de competir con máxima entrega.
Recuerdos del fútbol argentino
Con evidente cariño por el país donde brilló, Bennett repasó algunos momentos especiales de su paso por el fútbol argentino. Mencionó goles importantes que convirtió tanto en San Lorenzo como en Argentinos Juniors, y el calor de las hinchadas que lo acompañaron.
“La de Diego sobre todo, también la de un chico de Vélez, y muchos goles importantes que me tocó convertir”, recordó emocionado.
Su vínculo con Boedo quedó marcado para siempre con aquella estrella del Clausura 1995. Hoy, desde Honduras, el “Balín” sigue siguiendo al Ciclón de cerca, y no pierde oportunidad de hablar bien del fútbol argentino.


