El 8 de mayo de 1988 San Lorenzo visitaba a Instituto en el estadio de Alta Córdoba. Estaba todo listo para que los jugadores salieran al campo de juego hasta que hinchas del equipo local arrojaron una bomba en el vestuario azulgrana. El que peor salió fue Claudio Zacarías, quien sufrió un corte en la axila izquierda.
A los 7 meses Zacarías volvió a jugar, pero ya había perdido el 70 por ciento de la movilidad del brazo y no tenía fuerza. La carrera del joven defensor ya no era la misma luego de semejante situación que le tocó vivir.
La pena para Instituto fue apenas descontarle dos puntos. Otro motivo más pasa salir a jugar a cara de perro ante La Gloria.


