Era la despedida del año del Bidegain, y por el momento del equipo, la gente lo colmó. Una victoria del Ciclón, depositaba al equipo en un lugar de privilegio a la espera de otro resultado, de los tantos positivos que se dieron en la fecha.
Pero no pudo ser. San Lorenzo no estuvo a la altura de una
definición. Pese a haberlo salido a jugar con el fervor que le
transmitió la gente, jamás le encontró la vuelta al encuentro y
apenas dispuso de unas pocas chances claras de gol ante un rival
que se cuidó y que casi siempre jugó de contraataque.
El próximo fin de semana, ante Vélez en Liniers, se sabrá cuál es
la suerte del equipo de Pizzi. Por lo pronto, la única certeza es
que con la roja recibida esta tarde, no podrá ser de la partida el
capitán Alvarado.


