Día movido para San Lorenzo. Todo arrancó con la inspección de control de Astori, empresa que llevó a cargo la obra del estadio en los noventa, que determinó que la rajadura encontrada en la popular que da a la Ciudad Deportiva no podría ser arreglada para el domingo, día en el que San Lorenzo recibirá a Banfield.
Determinado esto la siguiente incógnita era si el Ciclón iba a jugar en su estadio con la tribuna vacía o bien cederia la localía para disputar el partido en otra cancha. Según Mastrosimone, secretario del club, se barajaban tres opciones: Vélez, River o Boca.
Finalmente y ante un debate dirigencial que no podía extenderse demasiado para la mejor organización, se decidió por jugar el partido en el estadio José Amalfitani. La negativa por jugar en el Nuevo Gasómetro sin una tribuna se debió a dos motivos: a evitar todo tipo de eventual riesgo y segundo que sólo 28.000 personas hubieran podido hacerse presente, contra las casi 40 que entran en Liniers, donde estarán habilitados todos sus sectores a excepción de la platea norte alta.
En los próximos días el club dará a conocer la distribución de las localidades y donde deberán dirigirse cada uno de los abonados.
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