Parece ser que en Villa Luro no quieren que un partido de fútbol llene la cancha como lo hacen los Pumas y los distintos recitales que allí se celebran.
La hinchada también conocida como La Pandilla y los programas partidarios velezanos se movieron con gestos violentos y de amenazas para evitar a toda costa que el Ciclón cope con una multitud el José Amalfitani. El temor de que el fenómeno San Lorenzo arrase otra vez en Liniers fue tan grande que lograron su cometido.
Para la gente de San Lorenzo no jugar en Liniers implica no cruzarse con los efectivos de la hóstil comisaría 44 que tiene más de un antecedente de agresión .
Descartado Vélez, ahora San Lorenzo deberá elegir entre River, Boca o bien jugar de local en el Bidegain sin la cabecera local y con 28000 personas. Por ahora, esta última sería la opción más viable.


