Hace 51 años, en Arocena, Santa Fe, nació un niño que había sido elegido para ser leyenda. Lo quieren en varios clubes, San Lorenzo, Universidad Católica y Sporting Lisboa. Y aunque tuvo sus momentos malos en Boedo, ahora es ídolo indiscutido en el club.
Debutó en Unión, en su provincia natal. Jugó poco tiempo allí, dos años, y rápidamente pasó a San Lorenzo, en el ’88. En Boedo tuvo cuatro ciclos, 1988-90, 1991-92, 1998-99 y la última en 2001-03, las primeras dos cuanto el club aún no tenía estadio (el Nuevo Gasómetro se inauguró a fines de 1993).
Hubo un tiempo que no fue ídolo como se lo considera ahora. En 1993, el Beto pasó a Boca Juniors, y eso fue como un puñal en el corazón del hincha azulgrana. Pero, como dicen, “los goles son amores”, y los sanlorencistas volvieron a amarlo cada vez que rompía las redes y hacía su típico festejo mostrando cuatro dedos en dedicatoria a su esposa e hijos.
Su última etapa quizás sea de las más recordadas porque en esos años se consagró campeón de la Mercosur 2001 y Sudamericana 2002. Pero igualmente todo cuervo recuerda la goleadora dupla con Pipo Gorosito de años anteriores.
En total, el Beto jugó 276 partidos en San Lorenzo y conquistó 123 tantos, siendo así el quinto jugador con más partidos y más goles en el club.
¿Tienes alguna idea?
Comparte tu reacción o deja una respuesta rápida: ¡nos encantaría saber qué piensas!
