El Super 20 le ha mostrado solo sonrisas a San Lorenzo, que no para de ganar y vapulear rivales. Esta vez el que lo sufrió fue Quilmes, que a pesar de salvarse de no tener que enfrentar a Gabriel Deck (fractura nasal), se encontró con los extranjeros azulgranas en altísimo nivel y la pasó mal en su visita al Roberto Pando de Boedo.
El trámite de juego lo tuvo siempre por delante al Ciclón, porque desde el comienzo se mostró muy efectivo en los tiros de campo, con un Dar Tucker mucho más incisivo respecto de los últimos partidos y las presencias en la pintura de Mathías Calfani y Javier Justiz Ferrer, para completar un trío matador. Si San Lorenzo no se escapó prematuramente en el marcador, fue por la enorme eficacia que tuvo el Quilmes de Javier Bianchelli desde larga distancia. Los triples sostuvieron en competencia al tricolor marplatense hasta el mediotiempo.
En la segunda mitad, se produjo el quiebre tan esperado por los
muchos sanlorencistas que asistieron al Pando: Basado en la
intensidad defensiva (Enorme rendimiento de Nicolás Aguirre en los
segundos 20′) que permitió correr la cancha con mayores facilidades
(en ese plano se lució Dar Tucker con una volcada histórica). Para
cerrar con las claves ofensivas, otra vez la circulación de pelota
y el peso en la pintura (Oportuno ingreso de Matías Sandes).
Las diferencias se fueron agigantando y el Ciclón lejos de
relajarse, optó por no levantar el pie del acelerador, generando un
verdadero baile para hacer delirar al público. El 111 a 75 plasma
la superioridad del bicampeón durante toda la serie de octavos de
final.
Ahora se vienen los cuartos, y el rival saldrá del cruce entre Hispano Americano de Río Gallegos y Weber Bahía Basket. A este nivel, que venga cualquiera.
📽¡Ey, @NBALatam! ¿Podemos anotarlo a Tucker para el próximo concurso de volcadas? Miren lo que hizo en Boedo 👇 pic.twitter.com/J7i0cv7Ky1
— CASLA Básquet (@CASLABasquet) 5 de noviembre de 2017


