A cuatro años de cumplir la obsesión

El 13 de agosto de 2014 San Lorenzo de Almagro conquistó su primera Copa Libertadores. El recuerdo del desahogo que puso en la vitrina a la copa más querida.

La copa en las manos de Kannemann, emoción total.

La copa en las manos de Kannemann, emoción total.

El brasileño Sandro Ricci se lleva el pito a la boca y apunta con sus dos brazos el centro del campo de juego. Ese momento quedó congelado en el tiempo, segundos en los que los millones de corazones azulgrana tuvieron taquicardia porque se logró lo que tanto tiempo costó conseguir: la Copa Libertadores de América.

San Lorenzo le ganó en la final al humilde Nacional de Paraguay 1 a 0 en el Bidegain tras igualar 1 a 1 en el Defensores del Chaco. No fue menos dificil que Gremio y Cruzeiro, los dos gigantes brasileños que el Ciclón eliminó en octavos y cuartos de final.

La fase de grupos fue terrible de principio a fin. Arrancó con una derrota en el Maracaná ante el Botafogo y siguió con un escaso 1-0 ante Independiente del Valle como local. En el tercer partido se igualó 1-1 ante Unión Española nuevamente en el Bidegain.

Todo continuó con un 0-1 ante los chilenos que derivó en la reacción de muchos hinchas que pedían por la cabeza de Bauza. El 1-1 que se sufrió en el último minuto ante los ecuatorianos en la altura fue un cachetazo más, para dejar al equipo con 5 puntos en 5 partidos jugados. 

Todo parecía definido pero el milagro ocurrió: primero Unión Española le ganó a Botafogo en Río de Janeiro y en la última fecha el Ciclón goleó 3-0 a Botafogo mirando de reojo la increíble derrota de los trasandinos: 4-5 ante Independiente del Valle.

La serie eliminatoria arrancó de punto contra el Gremio, uno de los mejores de la primera etapa. San Lorenzo lo enfrentó con actitud y le ganó en el Bidegain, luego en Porto Alegre aguantó y cayó por el mismo resultado para ir a los penales. Ahí se lució Sebastián Torrico, el cóndor que voló desde Mendoza para triunfar en el Ciclón.

En cuartos apareció nombre importante del continente, Cruzeiro. Los de Bauza lograron otro 1-0 con autoridad y en Belo Horizonte tuvieron un partido muy relajado para lograr la épica. Ahí, los cuervos más escépticos empezaron a creer pero vino el receso por el mundial de fútbol que hizo que la desesperación y la ansiedad llegaran a niveles inpensados.

La partida de Ángel Correa, la escapada de Carlos Valdés y las negociaciones de Ignacio Piatti con la MLS hacían acrecentar el nerviosismo. Mientrs tanto se ponían a punto Cauteruccio, Verón y se sumaba Pablo Barrientos.

Pasaron más de dos meses de espera para recibir a Bolívar en el Nuevo Gasómetro y el resultado fue un increíble 5-0 que sentenció la serie. En La Paz el Ciclón sólo perdió por un gol para clasificar por primera vez a la final de la Libertadores.

Una verdadera marea azulgrana se trasladó a Asunción para vivir la definición en vivo. El gol de Matos, uno de los más gritados de la historia, emocionó a todos pero el gol en el último minuto de Santa Cruz le puso suspenso a la serie.

La revancha se vivió con mucho nerviosismo, afuera y dentro de la cancha. Un centro de Cauteruccio encontró la mano de un paraguayo y Ricci sancionó penal. Ortigoza, con aplomo, agarró la pelota, la puso en el punto penal, tomo carrera y pateó. Silencio de 3 segundos y un grito ensordecedor. El del gol, el de la Copa, el de años de sufrimiento.

 

Mundo Azulgrana

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