El Hombre de Hielo

El 10 de enero de 1942 en un partido amistoso en el gasómetro ante Tigre, debutó prematuramente en el arco azulgrana un joven de solo 18 años que habría de tener una prolongada carrera en el club de Boedo. Un arquero de leyenda llamado Mierko Blazina.

Mierko Blazina, aquero histórico azulgrana

Mierko Blazina, aquero histórico azulgrana

A comienzos de 1942, el primer equipo de San Lorenzo se encontraba realizando una exitosa  y extensa gira por el Pacífico, donde realizó partidos en Chile, Perú, México y Costa Rica. En aquel mismo lapso otro equipo azulgrana disputaba un torneo preparación nocturno en Buenos Aires, que se utilizaba para probar jugadores de otras instituciones y para mostrar también a varios juveniles. En ese contexto apareció Blazina. El partido fue solo una anécdota pero lo ganó el Ciclón por 2 a 1.

Blazina era un golero alto, delgado y desgarbado pero de gran serenidad. Lo ficharon en 1940 luego de verlo en un partido que un juvenil San Lorenzo jugó con la tercera de Nueva Chicago. Mierko (italiano nacido en Trieste, pero de descendencia yugoslava) se atajó todo y dos cazatalentos se lo llevaron para Boedo. Allí pasó por la quinta, la tercera, la reserva y algunos amistosos en primera hasta su debut profesional en 1943.

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Fue en un partido donde San Lorenzo venció de visita a Platense por 2 a 0 y desde allí se mantuvo (con intermitencias) en el primer equipo hasta 1955, siendo el segundo arquero con mayores presencias en la valla azulgrana. Recordado por ser el titular en el brillante campeón de 1946 y en la gira histórica por España y Portugal en 46/47, tenía a su vez una costumbre muy particular que le solía traer numerosas críticas.  Atajaba siempre muy adelantado (¡se ubicaba en un punto central del área marcado por él con algodón!), por lo cual recibía en varias ocasiones goles insólitos desde larga distancia. Lo que se decía que eran goles de biógrafo.

Tal vez por esos goles tontos, siempre el club contrataba otros arqueros para reemplazarlos. Así llegaron Muñiz, Peñalva, Carletti, Efraìn Sánchez. Pero siempre el “tano” volvía tarde o temprano al arco. “Mi temperamento era así, medio dormido. Jamás me van a ver en una foto de época tirado en el piso. Para qué me iba a tirar si sabía cuando no la agarraba”, afirmaba Blazina en una nota de 1996 a El Gráfico.

Sin embargo, el detalle que enalteció sus cualidades en el arco (y que lo ubican como uno de los arqueros más importantes del club) fue su temperamento especial ante las situaciones de peligro. En la campaña del título de 1946, resultó decisivo el penal que le detuvo a Cervino de Independiente en Avellaneda (victoria por 2 a 1) y el tiro a quemarropa a Mario Boyé de Boca a escasos metros del arco, que posibilitó mantener el punto vital para ganar el campeonato. Por todo eso y mucho más pasó a ser conocido como “el hombre de hielo”  o “el hombre sin nervios”.

Su carrera en el club culminó en 1956 luego de una gira por España, Inglaterra, Francia e Italia. Pasó luego fugazmente al Oro de México, país en el que no se adaptó, jugando luego en el fútbol de ascenso para San Telmo. Mierko Blazina será por siempre una leyenda del arco azulgrana.

Leandro D´Ambrosio

@LeanDAmbros

Periodista egresado del Círculo de Periodista Deportivos. Es investigador de la historia azulgrana. Ha trabajado en distintos medios radiales, gráficos y webs vinculados a San Lorenzo. Autor del Libro de Oro de San Lorenzo (Editorial Perfil, 2013), un completo repaso por todos los partidos jugados por el Ciclón.

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