Que un partido no defina el futuro futbolístico del club

La continuidad de Mariano Soso quedó en duda tras la derrota con Gimnasia, pero dirigirá ante Banfield. ¿Y después? El análisis debería ir mucho más allá de lo que pase en ese último partido.

Mariano Soso, en la mira. Foto:San Lorenzo

Mariano Soso, en la mira. Foto:San Lorenzo

Diez meses y diez partidos después, la continuidad de Mariano Soso entró en la nebulosa de la duda tras la dura derrota con Gimnasia de local que dejó a San Lorenzo sin chances en la única competencia que afronta en este semestre. Que lo echan, que sigue… Todo está en veremos y lo único concreto es que dirigirá el último encuentro, ante Banfield. ¿Todo dependerá de ese resultado y de la imagen que deje el equipo en esta presentación?

No debería ser esa la ecuación. Y si esa es la idea, sería una grave equivocación. El análisis debe calar mucho más hondo. Los sucesivos cambios de entrenador en los últimos años dan cuenta de que el camino de cortar la cabeza ante la falta de resultados y seguir probando técnicos a corto plazo no está llevando a un destino cierto. La cuestión, tal vez, podría ser estructural.

Se sabe: en el fútbol mandan los resultados. Sin embargo, es complicado dar con resultados positivos sostenidos en el tiempo sin un sustento de base, sin la convicción de apostar por un proyecto que involucre seriamente a todas las patas de la mesa del fútbol de una institución grande. El entusiasmo reinaba hace no mucho tiempo atrás entre todos los actores del mundo azulgrana con la figura de Soso y su interés y manejo con los juveniles.

“El proyecto son los juveniles”, se dijo una y otra vez en Boedo en el último año. Pero, al parecer, la paciencia no acompaña y todo se vuelve un castillo de naipes que se desmorona ante una brisa.

A no malinterpretar: no estaría mal si la dirigencia realiza una autocrítica interna y llega a la conclusión consensuada de que equivocó la decisión de traer a un DT como Soso y ahora decide cambiar para no perder más tiempo. Si ese resultara el caso, que se anuncie y se discuta a fondo un nuevo rumbo.

Pero ante la división de opiniones y miradas, la soga se extiende un partido más que podría ser el de mayor relevancia para el técnico aunque sea el primero que afronta sin jugar por nada. Paradojas de un fútbol frenético. El futuro de Mariano Soso no debería depender de los acontecimientos de los próximos 90 minutos si es que se pretende hacer las cosas bien. Si no hay convencimiento, que haya sinceridad. Y si Soso es realmente a quien se quiere para continuar en el cargo, que el apoyo sea verdadero y no dependa de una pelota que pegue en el palo y entre o se vaya afuera.

Nahuel Lanzillotta

@LanzillottaOk

Periodista. Deportes. Clarín.

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