Gordillo y Zapata: los colombianos que se olvidaron de los silbidos
El volante y el defensor eran dos de los apuntados por el enojo de los hinchas en el semestre pasado, pero lograron levantar su nivel y hoy cumplen roles importantes en el equipo.
San Lorenzo sigue buscando su regularidad. Le está costando al equipo de Pedro Troglio hacerse fuerte desde los resultados y deberá empezar a ganar si es que quiere acercarse a los puestos de clasificación de la Copa de la Liga Profesional. Pero, de a poco, el plantel va entregando algunas buenas señales y una de ellas viene con aroma a café.
Los dos colombianos del equipo, Cristian Zapata y Yeison Gordillo vienen levantando su nivel a tal punto que enterraron los silbidos que escuchaban a fin de 2021 cada vez que tocaban la pelota. El defensor y el volante trabajaron duro en la pretemporada y con el correr de las presentaciones van demostrando que están mejor física y futbolísticamente.
Zapata y Gordillo cambiarion su imagen. La gente los había metido en la bolsa de los reproches en la que estaban Ezequiel Cerutti (otro que revirtió su posición), Alejandro Donatti, Franco Di Santo, entre otros jugadores. El semestre pasado no se salvó nadie a excepción de los juveniles. Y varios tomaron la decisión de emigrar, como fue el caso de Di Santo.
Zapata y Gordillo se enfocaron en llevar a cabo una preparación fuerte bajo el mando de Troglio. Y los resultados se ven sobre el terreno de juego, al menos por ahora. El defensor tiene una trayectoria envidiable para cualquier profesional de este deporte, pero había arribado sin actividad y le pesaban los partidos. Se lo veía lento y por momentos falto de aire, sobre todo en los complementos.
Pero con una buena pretemporada ahora puede demostrar su capacidad de quite y anticipo. Claro que tuvo encuentros negativos en el contexto de un equipo que no termina de arrancar, como se vio en la derrota con Defensa y Justicia. No obstante, en líneas generales se lo ve con mayor solvencia en la última línea.
Caso similar es el de su compatriota. Gordillo era una máquina de llegar a destiempo y de no medir sus infracciones. Adicto a las amonetaciones prematuras, este mediocampista no hacía pie en el círculo central. Pero este año logró corregir en parte ese mal. Se cuida más a la hora de pegar alguna patada, aunque está en su naturaleza ser un perro de caza y a veces no puede evitar hacerle sentir el rigor a los rivales.
La clave de su juego hoy radica en cuidarle la espalda a Agustín Martegani para que el zurdo pueda soltarse y adelantarse para asociarse con los de arriba, tal como sucedió en el empate ante Huracán, que el Ciclón mereció haber ganado. Es el encargado de cortar el juego adversario para que Martegani luego comience con la elaboración. Una tarea clave.
Así, con trabajo silencioso, los colombianos dejaron atrás la silbatina y se transformaron en piezas importantes de este San Lorenzo al que todavía le falta mucho por mejorar.
Por @LanzillottaOk

