Moretti no suelta el mando
En medio de la crisis institucional, el presidente de San Lorenzo insiste en mantenerse en el cargo, pese a la presión interna y el escándalo público.
La situación política en San Lorenzo de Almagro atraviesa uno de sus momentos más críticos. Marcelo Moretti, presidente del club, resiste las crecientes presiones internas y externas para que abandone su cargo, luego del escándalo mediático en el que se lo vio recibiendo 25 mil dólares y ocultándolos en su saco. A pesar del pedido formal de varios integrantes de la Comisión Directiva, Moretti le habría confiado a su círculo íntimo que siente que le “hicieron una cama” y que no piensa renunciar fácilmente.
Dentro del oficialismo la ruptura es evidente. Según fuentes dirigenciales, varios miembros de su propio espacio deslizan en voz baja la frase “¿por qué debemos hacernos cargo de lo que hizo Moretti?”, marcando una distancia cada vez más notoria con el presidente. Sin embargo, Moretti sostiene que si él se va, todos los miembros de la actual gestión deben seguir el mismo camino, instalando así una lógica de “renuncia colectiva” que tensa aún más el clima interno.
Mientras tanto, el escenario institucional se complejiza con el peso de la Justicia y el escrutinio público. Moretti mantiene la esperanza de que la causa judicial en su contra lo absuelva y considera que eso lo legitimaría para continuar en funciones. La postura desafiante del presidente, no obstante, genera inquietud en el ambiente del fútbol argentino, donde importantes figuras ya miran con preocupación el impacto de la crisis.
En este sentido, Claudio "Chiqui" Tapia, presidente de la AFA, sigue el conflicto de cerca y ha hecho saber a través de su entorno que desea una resolución rápida. El escándalo de San Lorenzo no solo afecta a la imagen institucional del club, sino que también golpea a la estructura general del fútbol argentino, donde la estabilidad dirigencial es un valor en tiempos de turbulencias.

