Peleado con el arco, San Lorenzo no pudo con el Lobo

Atomik

Peleado con el arco, San Lorenzo no pudo con el Lobo

El Ciclón de Ayude hizo su estreno de local y, si bien mereció más, se perdió demasiadas chances y empató sin goles ante Gimnasia. No le dieron un claro penal.

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En medio de un clima picado por el fastidio de los hinchas con la dirigencia, San Lorenzo hizo su estreno en el Nuevo Gasómetro ante Gimnasia La Plata. Mereció ganar, pero se peleó con el arco y no logró salir del cero. Para colmo, no le otorgaron un clarísimo penal en tiempo de descuento. Entre la falta de puntería, Insfrán y el travesaño, el Ciclón dejó escapar dos puntos en casa.

El sello de lo que pretende su nuevo entrenador se empieza a ver pronto. Un ataque directo, sin muchas vueltas, sin tanta circulación de la pelota. Veticalidad y buscar las bandas para lastimar. Eso parece querer ser este Ciclón de Ayude. En dos minutos ya había generado una linda conexión con un taco de Alexis Cuello para Ezequiel Cerutti, cuyo disparo fue bloqueado.

Agresividad y protagonismo. Los de Boedo salen a tomar el partido por el mango. Se hacen cargo de ir al frente y buscan el arco de enfrente desde el minuto uno. Le falta cierto orden, sí. Le falta dinamismo, sí. Profundidad, también. Pero existe un plan que se intenta ejecutar.

La velocidad en la transcisión defensa-ataque es una de las cosas que tiene que tener bien mecanizada este equipo azulgrana. Los defensores se están acostumbrando a levantar la cabez y divisar compañeros libres en ofensiva. Un ejemplo fue el buen pase cruzado al espacio de Elías Baéz para Cerutti, que remató otra vez y no pudo con Nelson Insfrán.

El visitante no lograba hacer pie. Poco le duraba la pelota en su poder. La presión post pérdida del local dab buenos resultados y le impedía pensar al Lobo, que veía mos lejos al paraguayo Orlando Gill.

Insfrán le tapó otro tiro -esta vez desde más lejos- al Pocho. San Lorenzo dominaba claramente, aunque no estaba fino a la hora de la definición. El arquero platense ya era una de las figuras de la tarde. Cerutti, intratable por la derecha, desbordó y mandó un centro que aterrizó en la frente de Cuello. Insfrán se quedó con el cabezazo en la línea. Y después debió mandar al córner otra bola caliente que tenía destino de centro pero bajó directo para meterse en el arco.

El Ciclón ponía contra las cuerdas a su oponente pero no podía tumbarlo. Y casi lo sorprende Gimnasia con una gran maniobra de Alan Sosa que definió contra un palo. Por desgracia para los de La Plata, estaba claramente en offside y ese gol fue anulado correctamente. De inmediato, Ignacio Perruzzi tuvo el suyo con un tiro de un balón perdido que se fue apenas al lado del palo tras un desvío. El Ciclón seguía siendo superior y merecía desnivelar en el marcador.

El Lobo movió el banco para el complemento y metió dos delanteros jóvenes como Seoane y Panaro para tener mayor explosión arriba. Salió con una postura más desafiante y por primera vez en la tarde llegó ante Gill con cierto criterio y riesgo. Sin embargo, cuando se reacomodó San Lorenzo, volvió a ser punzante. Cuello se perdió un gol insólito: desbordó por la derecha, llegó al fondo, enganchó dejó a uno en el camino y de frente al arco la tiró  la tribuna de zurda.

Ayude también cambió: metió a Matías Reali y sacó a Manuel Insaurralde para armar un 4-4-2 con doble 9 compuesto por Vombergar y Cuello. Nicolás Tripichio desperdició otra jugada de frente al arco y también definió muy desviado a la carrera.

El dueño de casa perdonaba demasiado. Otra afuera: probó por la izquierda Báez cruzado y salió al lado del palo. Parecía embrujada la valla de Insfrán, que cuando no sacaba pelotas, le jugaba a favor la fortuna como en el tiro de Reali que dio en el travesaño. No había caso. San Lorenzo estaba peleado con el arco.

Al final, todo Boedo pidió penal: una clara mano de Pedro Silva en tiempo de descuento. Pra Nicolás Lamolina no fue, tampoco lo corrigió el VAR desde Ezeiza. Alevoso error arbitral. Todo el estadio estalló en insultos para Claudio Tapia, presidente de la AFA. Nada que hacer, todo terminó en cero.