En tiempos donde el sentido de pertenencia escasea, Ignacio Perruzzi representa una bocanada de aire fresco. El mediocampista surgido de las inferiores de San Lorenzo no sólo se gana su lugar en el equipo de Damián Ayude, sino que lo hace con una convicción que contagia. “Es pesada la camiseta, pero es una linda responsabilidad. Se nota cuando un club es grande porque te exige ganar siempre: en inferiores, en Reserva y en Primera”, dijo en diálogo con La Cicloneta.
Firme en sus conceptos, Perruzzi destacó el liderazgo del entrenador y cómo se vive el día a día en Boedo: “Le tocó muchos años ser formador, pero se le veían esos rasgos de ser competitivo, de querer ganar. Siempre nos inculca que esto es un club grande, que hay que representarlo de la mejor manera y que hay que ganar”.
Con apenas 20 años, demuestra una madurez poco habitual. Y en medio de un clima turbulento en cuanto a lo institucional, remarcó cómo el grupo se mantiene ajeno para conseguir resultados: “Estamos metidos en lo futbolístico y solamente en eso. Lo mismo con el cuerpo técnico. Todos los días se habla del grupo, de lo unido que está, y eso es importante”.
En cuanto a sus referentes, no dudó: “Mi referente en San Lorenzo es Mercier. Me gusta lo ordenado que jugaba, la presencia que tenía y todo lo que ganó”. Y a la hora de hablar sobre camisetas que intercambió, hay una que guarda con especial cariño: “La de Iker Muniain es la mejor que tengo. Es de las mejores personas que conocí. Más allá de lo futbolístico, su presencia como persona. Se lo extraña”.
Finamlente, Perruzzi reafirmó el objetivo que tiene el grupo este semestre, y que va de la mano con lo que pudieron conseguir en la primera mitad: “Somos un equipo grande y queremos estar lo más arriba posible”.


