Once años atrás, San Lorenzo tocaba el cielo con las manos. Era una noche de miércoles muy fría, pero con el calor de millones de corazones azulgranas latiendo al mismo tiempo en busca del mismo sueño: levantar la primera Copa Libertadores.
Lágrimas, abrazos, risas. Un Pedro Bidegain repleto de almas que conocieron juntas la máxima felicidad. Más de una década después, en una fecha que sigue siendo especial, Mundo Azulgrana recuerda una editorial que todavía emociona. Mariano Closs, como un hincha más, habló de lo que significó aquel momento.
“Ser de Independiente, Boca y River es fácil, ser de San Lorenzo no. A ellos todo les cuesta, pero la gente siempre está. Sufren mucho”, relató. Sin ser fanático del club, pero comprendiendo la magnitud de lo vivido, se puso en la piel de cuervo para sentir como los 40 mil hinchas que estaban presentes.
“San Lorenzo no es solo un club de fútbol, son las otras disciplinas también, es lo familiar. En este club encontrás al nieto y también al abuelo de 70, 80 años que estaba esperando este momento”, continuó.
La editorial de Mariano #Closs el día posterior de la consagración de #SanLorenzo.
“Son MUY GRANDES. Ser de Boca o River es muy facil. Acá están predestinados a que no todo sea sencillo. Nacieron para sufrir.”
Para escucharla de principio a fin. ¡Piel de Cuervo! 💙🐦⬛❤️ pic.twitter.com/QepJlfi5Nc
— Debate San Lorenzo (@DebateSL) August 13, 2025
Y recordó un momento particular: “El silencio que hubo en la vuelta olímpica contrastaba lo que le pasa a los clubes más ganadores. En esa vuelta que dio el equipo, el público admiraba lo que sucedía después de tanto tiempo, después de siempre”.
“A mí las películas se me van, pero esta fue la primera que realmente me emocionó. Debe ser por lo que significaba para San Lorenzo conseguir esto. La definición más grande que tuve, la que me pasó por la piel, fue esta”, agregó.
Para cerrar, revivió el sentimiento familiar que lo marcó aquel 13 de agosto, cuando desde temprano todos se reunieron para lo que sería uno de los días más importantes de sus vidas: “En la previa ningún hincha quería decir nada, tenían miedo de no ganarla. Y yo, viendo a los abuelos con su nieto de la mano, me decía ‘esta gente se la merece’. El silencio que se escuchó en la vuelta fue de admiración, el pensamiento de los torneos ganados y las frustraciones vividas”.
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