El largo camino desde el último título de San Lorenzo
Con la consagración de Independiente Rivadavia, otro equipo chico logra salir campeón mientras San Lorenzo aguarda su oportunidad
El 10 de febrero de 2016 en Córdoba, San Lorenzo goleaba 4-0 a Boca y levantaba la Supercopa Argentina 2015, con goles de Belluschi, Barrientos, Blanco y Cauteruccio. Aquella noche parecía marcar el inicio de un ciclo ganador, el equipo venía de ser campeón de América en 2014 y se consolidaba entre los grandes protagonistas del fútbol argentino. Pero la historia tomó otro rumbo: pasaron nueve años y el Ciclón no volvió a gritar campeón.
Desde entonces, el fútbol argentino se volvió terreno fértil para las sorpresas. Equipos con menos historia y presupuesto que San Lorenzo demostraron que la competencia estaba abierta, que era posible pelear y ganar títulos. Y mientras tanto, en Boedo, la sequía se hizo más larga y pesada.
En este tiempo, varios equipos considerados “chicos” aprovecharon su momento y escribieron páginas doradas en su historia reciente:
Tigre fue campeón de la Copa de la Superliga 2019, venciendo a Boca en la final. Colón de Santa Fe se consagró en la Copa de la Liga 2021, con un fútbol sólido y una identidad marcada y Patronato dio el golpe en la Copa Argentina 2022, pese a descender ese mismo año.
Central Córdoba de Santiago del Estero se quedó con la Copa Argentina 2024, una hazaña inédita para el club. Talleres de Córdoba ganó la Supercopa Internacional 2023, Platense sorprendió a todos en el Torneo Apertura 2025, dejando eliminado a San Lorenzo y mostrando que el sueño no es exclusivo de los poderosos e Independiente Rivadavia el último en sumarse a la lista, campeón de la Copa Argentina 2025.
La lista refleja una realidad: no hay imposibles en el fútbol argentino. En los últimos años, la irregularidad del torneo y la paridad del fútbol local permitieron que equipos sin grandes planteles ni estructuras económicas de elite pudieran dar la vuelta.
San Lorenzo, en cambio, no supo capitalizar sus oportunidades. Entre crisis institucionales, cambios constantes de entrenadores y planteles que se desarmaron rápido, el club se fue alejando del protagonismo.
Mientras otros se animaron y lo lograron, el Ciclón sigue buscando cortar una racha que ya lleva casi una década. El desafío, más allá de lo deportivo, parece ser reencontrarse con la identidad competitiva que lo llevó a ser campeón de América y respetado en todo el continente.

