Un ídolo de San Lorenzo que continúa su carrera en el ascenso
De ser goleador en San Lorenzo a ser director deportivo en Real Pilar. La historia de un ídolo azulgrana que sigue en todos los corazones cuervos
El paso del tiempo no borró su nombre ni su huella en San Lorenzo. Alberto Federico “Beto” Acosta sigue siendo uno de esos apellidos que despiertan respeto, admiración y cariño entre los hinchas del Ciclón. Hoy, ya alejado de los botines, el histórico goleador volvió a ser protagonista, aunque desde un nuevo rol: el de director deportivo de Real Pilar, donde desde principios de 2024 trabaja en la coordinación del fútbol profesional y las divisiones inferiores.
El “Beto” vive esta etapa con la misma pasión que lo acompañó durante toda su carrera. “Me convocaron para aportar mi experiencia y sumar lo que aprendí en el fútbol profesional. Me entusiasmó porque es un club que funciona como una gran familia”, contó hace algunos meses. Y en esa definición hay mucho de lo que fue su camino: esfuerzo, compromiso y sentido de pertenencia.
De Boedo al ascenso: un nuevo desafío
Después de colgar los botines, Acosta no se alejó del fútbol. Durante varios años trabajó en la secretaría técnica de San Lorenzo, colaborando con la estructura deportiva del club que tantas alegrías le dio. Esa experiencia lo preparó para esta nueva función, en la que busca transmitir su mirada a un proyecto que crece desde abajo, con valores y objetivos claros.
En Real Pilar, el exdelantero es una de las piezas más importantes del armado futbolístico. Su presencia aporta jerarquía, su palabra peso propio y su recorrido una referencia constante para jugadores y entrenadores. Desde ese lugar, continúa vinculado al juego que lo apasiona, aunque ya no dentro del área, sino detrás de los proyectos.
Un goleador que dejó marca
Su historia con San Lorenzo es parte del ADN azulgrana. Llegó en 1988 y, tras distintos pasos por el exterior, siempre tuvo el mismo punto de regreso: Boedo.
El amor fue mutuo. Cada vez que volvió, el hincha lo recibió con los brazos abiertos. En su último ciclo, entre 2001 y 2003, levantó la Copa Mercosur y la Copa Sudamericana, y se despidió a lo grande: marcando su gol número 300 como profesional, un cierre perfecto para una carrera marcada por la constancia y el gol.
Un símbolo que sigue construyendo
Hoy, con la experiencia que da el recorrido y la tranquilidad de haberlo ganado todo, el “Beto” mantiene viva su conexión con el fútbol. En Real Pilar, su nuevo escenario, busca dejar una huella distinta, más formadora que goleadora, pero igual de apasionada.
El ídolo eterno de San Lorenzo cambió los botines por la planificación, las charlas con juveniles y la visión a largo plazo. Pero la esencia sigue siendo la misma: compromiso, humildad y amor por el juego. Porque algunos ídolos no se retiran nunca, solo cambian de lugar para seguir escribiendo historia.

