San Lorenzo encontró la solución al arco

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San Lorenzo encontró la solución al arco

Tras la lesión de Altamirano y en medio de rumores de refuerzos, Gill se ganó el puesto con rendimiento, personalidad y una temporada que lo llevó hasta la selección de Paraguay.

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San Lorenzo cerró la temporada con una certeza que nadie imaginaba cuando empezó el año: el arco ya tiene dueño. Lo que arrancó como un mar de dudas, rumores y preocupación terminó convirtiéndose en una de las mejores noticias del 2025 gracias a la aparición de Orlando Gill, hoy pieza clave del equipo y flamante convocado a la selección de Paraguay.

A comienzos del año, el panorama era totalmente distinto. Facundo Altamirano, apuntado como titular, sufrió una lesión en la pretemporada en Uruguay que dejó un vacío inesperado. Con el mercado de pases abierto y sin certezas sobre los tiempos de recuperación, comenzaron a circular nombres de peso: Keylor Navas y Andries Noppert sonaron como posibles refuerzos y alimentaron las especulaciones dentro y fuera de Boedo.

Sin embargo, Miguel Ángel Russo fue tajante. Descartó los rumores, evitó cualquier contratación apresurada y decidió apostar por un arquero desconocido para el fútbol argentino: Orlando Gill, quien había llegado sin cartel y con un perfil bajo que, en principio, generaba interrogantes.

La respuesta del paraguayo no tardó en llegar. Desde su debut, mostró seguridad, personalidad y un nivel que rápidamente lo convirtió en uno de los futbolistas más sólidos del equipo. Disputó 36 partidos en el año, entre Torneo Apertura, Clausura y Copa Argentina, recibió apenas 25 goles y terminó 18 encuentros con la valla invicta.

Su rendimiento no pasó desapercibido fuera del país: fue convocado por primera vez a la selección de Paraguay y ya se perfila para formar parte de la lista que disputará el próximo Mundial. La consolidación de Gill también se reflejó en las oficinas del club. San Lorenzo decidió asegurar su continuidad y adquirió el 50% de su pase por 500 mil dólares.

Lo que comenzó como un rompecabezas terminó siendo una historia inesperada: sin Navas, sin Noppert y sin buscar fuera, el Ciclón encontró al dueño del arco en casa. Orlando Gill se transformó en figura, referente silencioso y uno de los grandes nombres propios del año azulgrana.