San Lorenzo, sin firma e incapacitado de gestionar
La renuncia del secretario y la licencia de la protesorera dejaron al club sin autoridades habilitadas para rubricar documentos, firmar contratos o emitir pagos.
La crisis institucional de San Lorenzo alcanzó un punto crítico en las últimas horas: el club quedó sin capacidad administrativa real debido a la ausencia de firmas habilitadas para aprobar pagos, firmar contratos o avanzar con trámites esenciales. La combinación entre la renuncia del secretario, Leandro Goroyesky, y la licencia presentada por la protesorera, Carina Farías, dejó al presidente Marcelo Moretti sin la estructura mínima necesaria para llevar adelante cualquier procedimiento formal.
La salida de Goroyesky se produjo en aquella reunión de Comisión Directiva que terminó declarada acéfala y posteriormente desestimada por la Justicia. Esa situación nunca fue subsanada y el cargo quedó vacante. A ese vacío se sumó ahora la decisión de Farías de tomar licencia hasta que Moretti convoque a una reunión de Comisión Directiva, algo que el presidente todavía no realizó pese a la orden judicial vigente. Con ambos cargos sin funcionamiento, San Lorenzo quedó directamente imposibilitado de firmar contratos profesionales, rubricar acuerdos con juveniles, aceptar ofertas por jugadores, emitir pagos corrientes o validar trámites administrativos que requieren la intervención conjunta de Secretaría y Tesorería.
La parálisis se agrava día a día. El club necesita regularizar situaciones urgentes vinculadas al plantel profesional, que en pocos días debe retomar la actividad, mientras no hay autoridad con atribuciones estatutarias para ejecutar renovaciones, ventas, compras o pagos vinculados a inhibiciones. El bloqueo, que comenzó como un problema político, ya se transformó en un obstáculo operativo que afecta el funcionamiento más elemental de la institución.
El escenario también generó tensión fuera de Boedo. Desde la AFA le habían solicitado a Moretti que no participara de las reuniones del Comité Ejecutivo hasta resolver la situación interna. Sin embargo, el presidente volvió a presentarse en el último encuentro, exhibiendo un contraste evidente entre la actividad externa y el freno total que enfrenta el club puertas adentro.
La solución, por ahora, depende exclusivamente de un paso que todavía no se dio: la convocatoria formal a una reunión de Comisión Directiva que permita recomponer las autoridades, restituir las firmas necesarias y recuperar la capacidad de gestión. Hasta que eso no ocurra, San Lorenzo sigue detenido en un estado de indefinición que compromete no solo lo institucional, sino también la planificación deportiva del año que viene.
En medio de una crisis que se profundiza, el club está sin conducción efectiva y, ahora, también sin herramientas básicas para administrarse. San Lorenzo no puede firmar, no puede pagar y no puede avanzar. Y el reloj sigue corriendo.

