¿El guiño de Tito Villalba para volver a San Lorenzo?
El delantero de 31 años compartió una imagen con la campera azulgrana en medio de un contexto que lo deja sin lugar en su club actual. Mientras San Lorenzo piensa en renovar su plantel, el nombre de Villalba vuelve a aparecer en el radar.
Una imagen bastó para encender la ilusión y volver a instalar un nombre conocido en Boedo. Héctor “Tito” Villalba subió una foto junto a amigos y el detalle no pasó desapercibido: la camiseta de San Lorenzo volvió a aparecer en escena. En tiempos donde cada gesto se analiza al detalle, la publicación rápidamente despertó rumores y expectativas entre los hinchas.
El contexto no es menor. Al delantero de 31 años ya le comunicaron que no será tenido en cuenta, una situación que lo obliga a replantear su futuro inmediato. En ese escenario, la aparición con los colores azulgranas fue interpretada por muchos como un posible guiño a un regreso que, mercado tras mercado, siempre estuvo latente pero nunca terminó de concretarse.
Villalba es un nombre recurrente en cada período de transferencias. En más de una oportunidad fue vinculado a San Lorenzo como refuerzo, aunque por diferentes circunstancias su vuelta quedó solo en versiones. Hoy, con un plantel que se encamina a una renovación y con varios referentes que podrían dejar el club, el panorama parece distinto.
En Boedo se analiza la necesidad de incorporar jugadores con experiencia y conocimiento de la casa. Futbolistas que no necesiten adaptación y que entiendan lo que implica vestir la camiseta. En ese sentido, Villalba aparece como una alternativa que encaja con ese perfil.
Durante su etapa en San Lorenzo, el atacante disputó 118 partidos oficiales, convirtió 16 goles y entregó 13 asistencias, siendo parte de distintos ciclos y momentos del equipo. Su paso dejó recuerdos, identificación y una relación que nunca terminó de cortarse del todo.
Por ahora no hay negociaciones formales ni contactos confirmados. Solo una foto, un contexto personal que lo deja sin lugar y una historia que vuelve a asomar. En Boedo, mientras tanto, la pregunta queda flotando: ¿fue solo una imagen al pasar o el primer indicio de un regreso que vuelve a tomar forma?


