La primera encrucijada de Costantino: ¿atenderá a Boca y River?

Atomik

La primera encrucijada de Costantino: ¿atenderá a Boca y River?

El flamante presidente provisorio del Ciclón deberá resolver qué hacer con los intereses de los dos grandes por jugadores del club de Boedo.

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San Lorenzo vuelve a quedar en el centro del mercado de pases por intereses de los clubes poderosos. River Plate posó sus ojos sobre Jhoan Romaña, uno de los pilares defensivos del último semestre, mientras que Boca Juniors volvió a mostrar interés por Gastón Hernández, otro de los nombres que mejor rindió en una etapa deportiva marcada por la irregularidad institucional. En medio de ese escenario, la responsabilidad recae ahora sobre Sergio Costantino, flamante presidente provisorio tras la Asamblea, que deberá tomar sus primeras decisiones de peso.

La situación no es menor: San Lorenzo atraviesa una delicada realidad económica, con urgencias financieras conocidas y un plantel que, pese a no disputar competencias internacionales, logró sostener una base competitiva. Romaña y Hernández no sólo representan activos importantes desde lo futbolístico, sino también patrimonio genuino del club, algo escaso en tiempos de crisis.

Costantino heredó un club golpeado, con poco margen de error y bajo la atenta mirada del socio. En ese contexto, deberá decidir si se sienta a escuchar ofrecimientos formales de River y Boca —algo que, en la lógica del mercado, parece inevitable— o si marca un límite político y deportivo evitando reforzar a dos rivales directos del ámbito local.

La disyuntiva es clara: vender para aliviar las cuentas o sostener el plantel para no debilitarse competitivamente. Negociar con River o Boca no es una decisión neutra en San Lorenzo. La historia, el orgullo y la rivalidad pesan tanto como los números. Y cualquier paso en falso puede tener un alto costo político.

Por ahora, no hay definiciones públicas, pero sí una certeza: el mercado recién empieza y los sondeos existen. Costantino tendrá que demostrar rápidamente cuál será su perfil de conducción. Si optará por el pragmatismo económico o si priorizará el mensaje puertas adentro, sosteniendo a sus mejores jugadores y evitando transferencias sensibles a competidores directos.

En un club cansado de improvisaciones, cada decisión cuenta. Y el futuro inmediato de Romaña y Hernández puede marcar el rumbo de una gestión que recién comienza, pero que ya está bajo presión.