Sin juego y con la lengua afuera: Vietto maquilló a San Lorenzo

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Sin juego y con la lengua afuera: Vietto maquilló a San Lorenzo

El delantero entró en el segundo tiempo y le dio respiro al equipo de Damián Ayude en un partido que el Ciclón no jugó bien.

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El Ciclón, que todavía no logra levantar vuelo en este 2026, perdía con justicia en el Nuevo Gasómetro, donde la paciencia ya venía en saldo negativo y cada imprecisión se transformaba en murmullo. Hasta que entró Luciano Vietto. Y de puro empuje, de puro carácter, estampó el 1 a 1 para evitar una noche que asomaba oscura.

Con apenas 48 horas desde la victoria ante Estudiantes de Río Cuarto, Damián Ayude tuvo poco margen para preparar el encuentro. Apenas un regenerativo y decisiones obligadas. Hubo variantes por carga física —Vietto y Ezequiel Herrera no estaban al ciento por ciento— y también retoques tácticos, porque el triunfo previo había dejado más dudas que certezas. El contexto no ayudó. Instituto llegaba con más descanso tras haber jugado el viernes, dos días extra que en la cancha se tradujeron en intensidad, frescura y claridad.

San Lorenzo pareció moverse a otra velocidad. Más lento, más pesado, más impreciso. Y en ese escenario, varios rendimientos individuales quedaron en deuda. Facundo Gulli y Fabricio López, incluidos por estar más enteros, no lograron inclinar la balanza. La Gloria aprovechó. Con los carrileros lanzados y lectura rápida de los espacios, el conjunto cordobés encontró grietas por las bandas y construyó una ventaja que no sorprendió a nadie.

El palo de Gregorio Rodríguez fue apenas un espejismo en un primer tiempo flojo del local. Instituto, en cambio, golpeó con una contra bien armada: desborde, centro de Juan Ignacio Méndez y aparición libre de Diego Sosa, que definió con categoría ante Orlando Gill. Antes y después del gol, el visitante mostró mayor convicción y mejores ideas.

En el complemento, Alex Luna pudo ampliar, pero Gill respondió. Ayude movió el banco buscando reacción: aire con Ladstatter, calidad con Vietto. El equipo, sin embargo, siguió sin encontrar ese sello vertical e intenso que había sabido mostrar el año pasado. Instituto, cómodo en su libreto, administró tiempos y sacó provecho de la permisividad arbitral de Andrés Merlos. El clima se calentó. Primero contra el juez, luego con cánticos que bajaron desde las tribunas.

Cuando la desesperación ya dominaba la escena, apareció Vietto. Centro de Ladstatter, cabezazo, rebote de Manuel Roffo y empate. Una recuperación de Alexis Cuello encendió la chispa de la jugada que alivió a todo Boedo. El punto, al menos, evitó la caída. Pero el fútbol volvió a quedar en el debe. Porque San Lorenzo rescató el resultado. El juego, todavía, sigue esperando.