Merlos inclinó la cancha y desató la bronca en el Bidegain

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Merlos inclinó la cancha y desató la bronca en el Bidegain

El empate en el Pedro Bidegain quedó marcado por la actuación de Andrés Merlos: fallos polémicos, posibles penales no sancionados y un criterio dispar que generó el fuerte reclamo de San Lorenzo ante Instituto.

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San Lorenzo empató 1-1 ante Instituto en el Pedro Bidegain por la fecha 7 del Torneo Apertura, pero el resultado quedó en segundo plano. El foco estuvo puesto en el arbitraje de Andrés Merlos, cuya actuación generó un profundo malestar en Boedo.

Más allá de que el equipo no tuvo un buen rendimiento futbolístico, el desarrollo del partido estuvo atravesado por decisiones polémicas que, una tras otra, terminaron inclinando la balanza en favor del conjunto cordobés. Desde faltas, que no existieron, sancionadas contra San Lorenzo —como la de Ladstatter en el complemento— hasta infracciones claras en ataque de Instituto que el juez decidió omitir.

En el primer tiempo hubo una jugada que encendió la primera alarma: la infracción dentro del área sobre Cuello. Como mínimo, la acción ameritaba una revisión por el choque del defensor visitante. En el VAR estaba Novelli, quien también perjudicó a San Lorenzo en otras ocasiones. Tampoco se sancionó una mano evidente tras un centro sobre el final de la etapa inicial, con el asistente a escasos metros de la acción.

Alexis Cuello fue uno de los más castigados. Recibió reiteradas infracciones que no fueron cobradas, mientras que del otro lado se sancionaban contactos leves. Incluso en jugadas de ataque de Instituto —las más simples de advertir— el árbitro dejó seguir, permitiendo avances que pudieron terminar en situaciones de riesgo.

También quedó la duda en el gol visitante: ¿fue infracción de López o le cometieron falta a él antes de la definición? La jugada dejó más interrogantes que certezas al no mostrar las repeticiones en la televisión.

En el segundo tiempo, otro episodio determinante: Roffo salió con los puños y golpeó a Herazo dentro del área. La acción fue clara y, sin embargo, no hubo sanción.

A esto se le sumó la permisividad con el tiempo que hizo Instituto durante gran parte del partido. Las demoras fueron constantes y el adicional de apenas siete minutos resultó escaso en relación a lo sucedido.

El arbitraje fue desprolijo, contradictorio y, sobre todo, determinante en el desarrollo del encuentro. Instituto volvió a verse favorecido —como en sus últimas presentaciones— y esta vez el perjudicado fue San Lorenzo, que además de no jugar bien, debió competir contra decisiones difíciles de entender.