Ella en el año 2008 tenía un objetivo: jugar en Primera en el club de sus amores. La tuvo que pelear, mucho, porque no era tenida en cuenta por el entrenador. Además, como todos los deportistas del ciclón, su vida no esta consagrada al deporte porque hay una carrera de abogacía y un trabajo como administrativa, en el medio. Sin embargo, a Magali De La Llera, la protagonista de esta nota que nació un 3 de octubre de 1988 y que juega de defensora central, no se le ocurrió bajar los brazos y esta temporada dejó todo para cumplir con su sueño, que se le terminó haciendo realidad ya que pudo consolidarse de la mejor manera en el primer equipo de hockey sobre césped esta temporada.
“Creo que todo es por el esfuerzo, hice cualquier cosa por jugar” afirma esta fanática de San Lorenzo, que posee el gusto de compartir cancha con su hermana menor, Sofía, proveniente de la quinta. Con su estilo de voz inconfundible y sus ganas de relatar todo lo que le pasó en este tiempo, se sentó a conversar con Munodo Azulgrana y esto dijo:
-¿Cómo te trató el
2009?
-Bien, por suerte. Es un año bueno, en lo
individual me fue bien porque pude tener continuidad, me afiancé,
pude tener confianza en mi juego, pero a nivel grupal no nos fue
bien, fue una decepción por todo lo que pasó en el año. Sumamos
solo cinco puntos y esperemos arrancar el 2010 lo mejor
posible.
-¿Por qué crees que te
afianzaste en Primera y, además, mostrando un buen
nivel?
-Mira, creo que es todo por el esfuerzo. En el
2008 empecé jugando de arquera en la intermedia porque había dejado
de jugar durante mucho tiempo, no había hecho pretemporada ni nada
y arranqué a remarla, mucho. Me esforcé, entrené, no falta nunca…y
le demostré a mis compañeras y al técnico que podía estar y rendir.
Gracias a Dios se pudo lograr.
-¿Cómo pasaste de jugar de
arquera a defensora?
-Una hace las cosas por amor al
deporte, es algo que me gusta. Y hace cualquier cosa: me dijeron
que no había arquera en intermedia y no lo dudé ni un segundo. Me
puse los pads y le metí. Tuve relación con Daniel (el técnico
anterior) y siempre la luché. Creo que tomé una buena decisión. Mi
sueño era jugar en primera en San Lorenzo, que es el club que amo,
así que pasó eso. Cuando queres jugar haces lo que sea.
-¿Cómo fue el tiempo de
espera hasta llegar a debutar en Primera?
-Me comí
banco mucho tiempo, soy la persona que mas banco comió en su vida.
Me pasó con Daniel, con el técnico anterior Walter Di Nardo. En mi
primer año de Intermedia me comí todos los partidos en el banco. Si
tenían que poner a alguien de dos ponían a cualquiera…
-Estabas disconforme
-Si, estaba disconforme y fue esa de una de las razones por las cuales yo dejé de jugar por un tiempo. Sentía que mi esfuerzo no era reconocido, que no valía como el del resto. En el momento en que llegó Daniel pensé que quizás podía apreciar mi juego y así se dio. También la remé mucho durante el 2008, jugué un solo partido. Después no jugué más y no pedí explicaciones porque creo que a un jugador no le corresponde y son decisiones que las tiene que tomar una sola persona, el técnico. El 2009 hice la pretemporada con todo, con un objetivo que gracias a Dios lo cumplí.
-En el futbol profesional
muchas veces los jugadores que no juegan directamente no se
molestan porque a fin de mes cobran un sueldo y listo. Pero en tu
caso ¿Cómo te bancaste el tiempo en el que no jugabas? ¿En que te
apoyaste?
-Es como vos decís, el jugador de futbol se
dedica a lo que le gusta y encima le pagan. Yo te soy sincera: hago
muchas cosas, trabajo, estudio y le dedico tiempo al deporte porque
es una de las cosas que más me gusta hacer. Me apoyé en mi familia,
en la confianza que me tenían mis compañeras y en mi
objetivo: soy una persona muy tenaz, muy perseverante. Quería jugar
y consolidarme en primera. Así seguí y se dio. Esperemos que esto
no cambie en el 2010.
-¿Cuándo te diste cuenta que
tenías el nivel para jugar en Primera?
-Desde el
momento en que el entrenador me dijo que iba a jugar y que me
necesitaba. Ahí me dije: bueno Magali, llegó el momento, ya estas.
El técnico confió en mí y pude demostrar y devolver la confianza
que me dio.
-Jugaste con tu hermana
Sofía, que también es defensora ¿Cómo fue esa
experiencia?
-Mira, muy bien. Sofía tuvo lo que yo no
tuve. En un momento, cuando me destacaba en mi categoría, que me
iba bien en la intermedia, no me apoyaron para jugar en primera. En
cambio, ella tuvo la chance y para mi fue una alegría inmensa
porque sé el sacrificio que hace. Eso si: dentro de la cancha es
una jugadora más. Se dice lo que se tiene que decir.
-¿Criticas en el medio?
-En ese sentido, si
surge, surge. Lo aprendí después de mucho tiempo, que las cosas se
resuelven y terminan adentro de la cancha. Afuera somos un grupo,
somos amigas. Y las que no son amigas son compañeras. Con mi
hermana tengo todo: es mi amiga, es mi compañera de equipo y
obviamente es mi hermana. La verdad que lo disfruto. Cuando tengo
que pegarle algún palo, va el palo. Obviamente porque es chica y
esta aprendiendo y son las primeras experiencias.
-Decime la verdad ¿tuvo muchos errores Sofía en este
tiempo?
-(sonríe) Hubo algunas cositas…ella tiene lo
suyo, por volada. Sé porque hace las cosas que hace pero es una
chica muy inteligente para jugar. Creo que nosotras conocemos
nuestras limitaciones, no somos Luciana Aymar, no somos Cecilia
Rognoni, entonces hacemos lo que sabemos. Nos limitamos a eso.
-¿Cómo haces para
sobrellevar el trabajo, el estudio y el hockey?
-Se
maneja, siempre tuve en mi vida horarios completos. Fui al colegio
todo el día, después empecé la facultad (que es un proyecto a largo
plazo, que lleva tiempo y dedicación y hay que hacerlo como
corresponde), al toque empecé a trabajar y no deje de jugar. Se
complica, los martes a entrenar llego muerta, ni hablar los jueves.
Y los sábados también pero uno lo hace por diversión, porque le
gusta. Entonces pospones cualquier actividad. Muchos te dicen: ¡no
podes salir los viernes! Y les digo que no, que no salgo los
viernes porque es lo que quiero, no tengo necesidad.
-¿Un sueño que
tengas?
-Jugar en la cancha, acá, en el club, con la gente, con el
ambiente. Es un sueño que gracias a Dios esta encaminado, y
obviamente que se agradece a la gente que apoyó y que invierte en
este proyecto. Nosotras creo que estamos en pleno crecimiento, lo
que nos pasó fue un lapsus, una meseta para después seguir
creciendo. Muchos clubes tuvieron eso: le pasó a Banfield, a River,
que necesitaron inversión para crecer y lo demostraron. A nosotras
nos va a pasar lo mismo.


