Frente a Chaca, Sebi González (nacido el 4 de marzo de 1992, en Lomas de Zamora) se dio el gusto de marcar su segundo gol por torneos locales y de volver a rendir satisfactoriamente, siendo uno de los jugadores que la gente azulgrana quiere ver más seguido.
Luego del entrenamiento, tuvimos un mano a mano con el escurridizo volante ofensivo, de Rafael Calzada. Hoy en otra etapa, tras aquellos comienzos donde tomaba el tren hasta Constitución y el colectivo 143 para ir al club.
– Sebastián, la gente pide a gritos que juegues más
seguido…
– Estoy contento porque la gente cuando habla así de uno la verdad
que lo hace poner muy feliz. Espero que cuando me toque la
oportunidad pueda responderle.
– ¿Pero te gustaría jugar más desde el arranque o bien,
desequilibrar a los jugadores cansados rivales allí en el segundo
tiempo?
– Uno siempre quiere jugar. Y cuando me toca, tengo que hacerlo lo
mejor posible para ayudar al equipo.
– Exacto. No tenés muchos goles en torneos locales. Dos solamente,
¿no?
– Sí, tengo dos y el lunes, gracias a Dios, me tocó y contento por
eso y más que nada por la victoria que la necesitábamos. Fue un
gran pase de Emi (Alfaro), la verdad que justo que vio solo y
definí. Lo único que tuve que hacer fue definir frente al
arquero.
– No estás muy acostumbrado y ¿qué sensación al gritar
el gol?
– Lo primero que pensás es en la familia, porque siempre están mi
vieja, mi viejo, desde muy chico. Más que nada es todo por ellos,
porque el sacrificio que hacen, no solo por mí, sino por mis
hermanos, es inmenso y la verdad que cuando pasan estas cosas es
más que nada para ellos.
-¿Qué le pasó a tu mamá después del
partido?
– Hubo un momento que la verdad que fue malo para ella y para mí,
porque en el momento del gol después me di cuenta que estaban en
una situación difícil y me puse mal. Pero bueno, ya pasó y ahora
está todo bien.
-¿Por qué esa situación en un gol tuyo?
– Porque hubo un problema con mis familiares y después del gol
parece que hubo un enfrentamiento, un encontronazo con otra gente,
nada, nada más que eso, no pasó a mayores y ya está. Ya pasó.
-¿Estaba tu hermano ahí?
– Sí, estaban mis hermanos, estaba mi sobrina también, mi abuela…
Pero bueno, ya está. La verdad, que no pasó nada.
– Bueno, esperemos que se tranquilice con
victorias esto, ¿no?
– Sí, la verdad que cuando uno gana es todo más fácil. Por ahí las
cosas las estábamos haciendo bien, pero no teníamos ese resultado
que es lo que queremos todos.
-¿Cómo está este San Lorenzo? ¿Puede encarar una
regularidad que es lo que le falta?
– Y sí, eso es lo que buscamos. Estar más… (piensa)… unidos y poder
encontrar esa regularidad que es la que queremos y después, más
adelante, estar peleando más arriba.
-¿Ustedes de adentro, entienden el mensaje del técnico
que por allí de afuera uno muchas veces no comprende?
– Sí, bueno, pero los partidos son diferentes y a veces se dan de
una forma y a veces de otra… Es tratar de seguir así, de seguir
mejorando y trabajando en la semana para llegar al fin de semana de
la mejor manera.
– Indudablemente a un jugador que queda afuera de los
partidos, caso tuyo muchos partidos, se le hace complicado no tener
continuidad, ¿no?
– Sí, bueno, bueno, uno trabaja en la semana para estar entre los
dieciocho. Yo busco eso, yo busco eso estar aunque sea en el banco
de suplentes y tener unos minutos, seguir sumando partidos. Y
cuando te da esta oportunidad el técnico, tratar de
aprovecharla.
-¿Te ves jugando en Rosario, un partido clave, también
por la actualidad de Central, que lleva ocho fechas sin ganas y
luchando ahí abajo?
– Ojalá, ojalá se dé, que pueda jugar o entrar algunos minutos y
ayudar al equipo en todo momento para que podamos traer un buen
resultado.
– Va a ser una caldera, ¿no?
– Y sí, ellos necesitan mucho los puntos, juegan de local, que se
van a hacer fuertes. Trataremos de hacer nuestro juego.
– ¿Conviene más esperarlo o atacarlo de entrada o
aprovechar la desesperación de Central?
– Nosotros tenemos que salir a ganar. Como en todos lados. San
Lorenzo es grande y tiene la obligación siempre.
– Aún hay tiempo. Aún a siete puntos, todavía se puede arrimar un
poco más…
– Sí, sí, se puede siempre. Esto falta mucho. Pueden pasar muchas
cosas. Hay que seguir trabajando para poder luchar más arriba.

