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Gran hermano

de Mundo Azulgrana
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En una charla que mantuve hace algunos años con Martín Saric, Matute había decidido hablar sobre su hermano desde el corazón. Hoy a diez años de seguir extrañando a Mirko, recuerdo aquel momento.

“Mirá Favio, hablar de Mirko es algo muy especial. Creo que sólo hablé una vez para Clarín. Al poco tiempo de la muerte de Mirko, el tiempo iba pasando pero el dolor se hacía más grande. Uno como hermano y amigo que éramos, lo necesita mucho”, afirma Martín. Sobre su personalidad, Martín Saric nos contó:  “ Mirko era de escucharme y de querer protegerme. Cuando estaba jugando en Paraguay, me llamaba y siempre me preguntaba si necesitaba algo. Hasta  me quería comprar un auto para que lo use allí. ¡Él era muy especial! Como persona que te puedo decir,  lo querían todos. El fue un pibe de barrio simple, que le gustaba estar en casa, compartir mucho la casa en familia. Ir a lo de mi baki (abuela en croata) todos los días a comer era un ritual. Éramos muy unidos.”, afirmaba Matute.

Al pedirle algunas anécdotas junto a Mirko, Martín pensó y me comentaba: “Anécdotas Favio tengo mil. Las locuras con el auto, por ejemplo. Mi vieja cada vez que Mirko salía con el auto pensaba que le iba a pasar algo. Le gustaba mucho correr con el auto. Y cuando se juntaba con el Muye Estévez eran terribles,  jugaban a ver quien llegaba primero del club a casa, ya que vivíamos cerca, y terminaban haciendo mierda el auto”

“Sabes Favio -agregaba Martín-  mi viejo siempre nos decía que hasta la una de la mañana teníamos tiempo para llegar a casa. Después de la una, ponía el gancho en la puerta y no podíamos entrar; así que siempre teníamos que estar alguno de los dos en casa. Mirko me tiraba piedritas para despertarme o entraba por la ventana o le bajaba a sacar el gancho, y mi viejo después no preguntaba a qué hora llegamos. Mi hermano le decía que era antes de la 1 y mis viejos se iban a dormir como a las 2,  así que me cagaban a pedos a mí. Ja ja ja ja ja  por abrirle la puerta.

“Otra de las anécdotas que recuerdo con mucho cariño – detalla Matute – eran los días de vacaciones en La Lucila. ¡Uhhh ahí, la pasábamos bien! Un día fuimos con una camioneta que le prestaron a Mirko. ¡ para qué!… ¡era un zamba  la camioneta! Fuimos a los médanos y éramos como 15 adentro de la camioneta.  Por suerte no la dio vuelta. Le gustaba la velocidad y las cosas al límite. Pero nos moríamos de risa. Otra vez había ido Mirko a cazar con Félix Benito, Aldo Paredes y Estévez y me contaron que el Tini (así lo llamaban a Mirko) había hecho el asado. En fin Favio, anécdotas tengo mil y siempre la pasábamos muy bien y lo recordamos con sus locuras y con su habitual  buen humor”.

Al requerirle a Martín que me cuente cómo se vivió el debut de Mirko en Primera División, me contaba: “Me parece que debutó contra Unión. Me acuerdo que fuimos todos a verlo. La verdad que fue algo muy emocionante verlo entrar a la cancha.  Estábamos todos ahí, mis viejos no se perdían un partido de ninguno de los dos.  Iban a todos lados, sea donde sea y a mi hermano le hacía bien que estemos ahí. Aparte nosotros estuvimos toda la vida en San Lorenzo, de muy chicos.  Mi hermano después me dijo que cuando entró por Gorosito que no lo podía creer. Quiso hacer de todo en 10, 15 o 20 minutos que jugó.

“Cuando salió Campeón San Lorenzo en Rosario, -nos cuenta Martín-, Mirko estaba en la Popular de arriba y para entrar a la cancha se tiró por una bandera de la bandeja de arriba a la de abajo. Fue algo muy lindo vivir eso de la Popular, porque cuando uno pasa a ser jugador de futbol pierde todo eso lo de la popular. Te puedo decir Favio que San Lorenzo siempre fue y es nuestra segunda casa y la seguirá siendo. Una vez me habían dicho que leiban a poner al vestuario el nombre de Mirko, pero por ahora nunca lo hicieron o no lo sé. Sería lindo que lo recuerden por que él toda su vida la pasó en San Lorenzo y fue feliz toda su vida jugando al futbol con la azulgrana”.

Cuando le pregunté a Martín cómo lo recuerda a Mirko, me confesó: “Ahora Favio, hay que recordarlo como era,  feliz, alegre, pero me queda un vacío en el corazón que se hace muy difícil llenar. Siempre creo que todo esto va a pasar y que cuando vuelva a Argentina, cada vez que juego en el exterior,  lo volveré a ver. Me quedaron muchas cosas que vivir con él, compartir mis cosas con el en lo futbolístico en la familia. Siempre a cada día de mi vida lo tengo presente. Se me hace muy difícil aceptar que ya no está. Bah,  imposible.  Pero bueno siempre lo voy a recordar con una sonrisa. Cuando hablamos de él con amigos en común, nos acordamos de las cosas que hacia y la verdad que lo recordamos con mucha alegría”

Revivo entonces esta charla con Martín, recordando a su hermano, el querido Mirko, al que siempre recordaremos.

Esta noche, a las 19, al cumplirse el décimo año de su desaparición física se celebrará una misa para honrar la memoria de Mirko, en el Oratorio San Carlos, ubicado en Hipólito Yrigoyen y Quintino Bocayuva de esta Capital Federal.

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