Por las tardes, Hernán Gómez se calza el buzo de Profe, se dirige a la Ciudad Deportiva de San Lorenzo y se dedica a algo que ama profundamente: enseñar baloncesto a los pequeños que quieren hacerlo. Esta con ellos todo el tiempo necesario y se esmera para que el Mini crezca cada día.
“Van encaminados los chicos, lo que se enseña lo captan” le afirmó a Mundo Azulgrana Gómez, quien llegó este año proveniente de Racing no sólo para ocupar un rol como entrenador sino que, también, por las noches se viste de jugador para tomar un puesto como base en el equipo que comandan Guido Naipauer y Sebastian Giulidori. Ambas ocupaciones no son un problema para él, quien explicó a este medio que está feliz y “acostumbrado a la doble función, hasta acá todo es positivo”
-¿Cómo te encontras en este
año?
-Muy bien, cambié de club, de hábitat, todo. Es
algo nuevo, chicos nuevos, gente nueva y es volver a ambientarse.
Pero hasta acá es todo positivo y esperemos que a fin de año se
note los resultados.
-¿Cómo te trata la doble
función?
-Bien. Hace años que estoy haciendo una doble
función así que ya estoy acostumbrado. Cuesta ambientarse con la
gente, compañeros nuevos, chicos nuevos pero todo va bien.
-Tu rol como jugador ¿Cómo
está?
-Cómodo, me gusta mucho el equipo, son muy buenos
compañeros y me entiendo con ellos. Por ese lado, me siento muy
cómodo. Como en todo, hay cosas que arreglar pero me siento
espectacular.
-Hasta acá ¿está saliendo lo
que planean?
-Si, lo que habló y los objetivos que se
plantearon, si, están saliendo, se plasman en los partidos.
-¿Qué sentís que le aportas
a este equipo?
-Desde mi punto de vista, trato de
aportarle al equipo la corta experiencia que tengo como jugador de
primera. Jugué en la A, en Racing, y trato de volcar mi
experiencia, de plasmarla. Más allá de eso, energía, soy un jugador
que va para adelante. Trato de mantener la intensidad y el mismo
nivel, más allá de que se gane o se pierda. Si se puede, se
hace.
-¿Y qué tenes que mejorar a
lo largo del tiempo?
-Soy muy efusivo, si hay algo que me molesta en el momento lo digo.
Entonces, en un partido con las cosas calientes, puede llegar a
chocar. Eso es lo que veo. Y en momentos de presión, al ver que mis
compañeros se desbordan, yo me contagio, voy para ese lado. Me
exalto y hay que tratar de corregirlo.
-No tienen que dar cuerda.
-Exacto, uno siempre tiene una euforia para jugar y es difícil a
veces bajarla para calmar a tus compañeros. Se complica pero vamos
tratando.
-¿Qué me podes decir de
Guido y Sebastian?
-Hasta ahora, siempre remarcan que
quieren orden, que tiremos todos para el mismo lado, acompañar a
los chicos y nos están apoyando siempre. Eso es bárbaro, es
positivo, nunca es negativo. Eso le da confianza al jugador.
-¿Y con los chicos del mini? ¿Cómo viene la
mano?
-Empezando, antes no había muchos y ahora
empezaron a aparecer chicos nuevos. Tratando de sacar más chicos.
El tema del lugar (por la villa) mucho no ayuda, cuesta pero se
está sumando. Ahora vamos a fichar a los nuevos chicos que vinieron
y ya empezamos a completar. Seguimos entregando folletos a
escuelas, tratando de incentivar a los amiguitos de los chicos a
que vengan. Así estamos.
-¿En qué haces hincapié con
los pequeños?
-Ahora, más allá de los técnico y
táctico, quiero un armado de grupo. Como son chicos nuevos, yo les
dije a los padres: no me interesan los resultados, quiero que sean
personas, salgan buenas personas, buenos jugadores en el sentido
propio del compañerismo, del respeto al oponente. Y después de a
poquito, cuando el grupo se arme voy a hacer hincapié en los
técnico y táctico. Ahora, quiero formar un grupo. Sino lo tengo, no
puedo enseñar nada.
-¿Cómo los ves a los
chicos?
-Muy bien, van encaminados. Lo que se enseña lo
captan y la mejoría se va notando. Lo que nos desfavorece es la
zona porque estamos jugando contra equipos muy bien armados, muy
fuertes y que nos ganan por mucho. Y eso los chicos lo notan, si
bien no hay tanteador saben que los pasan por arriba. Es un
objetivo a cumplir a largo plazo.
-¿Qué otros objetivos tenes?
-Y primero formar
un grupo, después lo básico del básquet: quiero que aprendan a
pasar, tirar y picar la pelota. Lo tienen que tener bien agarrado y
calculo que eso lo van a lograr. Y después juego en equipo, ese es
el objetivo final. Quiero que se sepan parar para defender, parar
para atacar. Esas cosas.


