Ahora, en época electoral, donde se habla de reformar el estatuto, hay que prestar atención en un punto: el sufrimiento. Parece una marca imborrable de la carta magna del CASLA, esa de que para saber gozar, primero hay que saber sufrir. Anoche, en el salón San Martín, San Lorenzo volvió a demostrar que es un equipo superior a Caza y Pesca, pero no pudo evitar que los hinchas se coman las uñas hasta el final del encuentro.
Otro partido áspero, luchado y parejo. Tanto a tanto. Casi siempre con el Ciclón arriba en el marcador, pero nunca con una ventaja definitiva. El rival, digno y fuerte, fue un noble perdedor. A su lucha no le agregó ninguna artimaña o acción desleal. Esto hace doblemente meritoria la victoria azulgrana por 78 a 70. Un equipo que en su camino sufrió bajas considerables, pero que con igual o menos armas que el año pasado, repitió la campaña. En 2010 San Lorenzo tendrá dos posibilidades para ascender a la máxima categoría del básquetbol porteño.
El gran aporte nuevamente de Hernán Gómez, y las buenas actuaciones de Javier Peredo, Nicolás García, decoraron un triunfo en el que todos se fueron destacando o aportando un poco en distintos tramos de un encuentro que no dio lugar al descanso o desconcentración alguna. Las 150 personas que se acercaron a ver al Ciclón se retiraron felices y con la satisfacción de ver a un equipo que entrega todo, tal es así que, al final, el goleador Gómez sufrió un mareo fuerte y tuvo que ser atendido de urgencia. Por suerte ya se recuperó.
El próximo jueves a las 21 jugará por la final del ascenso ante Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires. Lo hará como visitante, ahí en el microcentro (Perón y Cerrito). Este año se enfrentó dos veces con GEBA, y cayó en ambas. Pero ahora la mano es diferente. El objetivo es distinto: un ascenso a la A capitalina. Es un paso más para poder festejar.


