Quien observó atentamente la temporada pasada el fútbol juvenil del Ciclón, y más precisamente a la octava (categoría 95), se pudo dar cuenta que por el lateral derecho estuvo presente un chico que tiene condiciones.
Ese chico es Nicolás Ávila, un rosarino de 15 años (nació el 17
de marzo de 1995) que en el 2007 arribó a San Lorenzo para cumplir
un sueño: llegar a primera y ayudar a su familia.
En una charla con MA, Ávila, además de contar su
anhelo, relató cómo llegó a Buenos Aires, cómo siente el fútbol y
que posée un compañero ideal: Ángel Correa, el enganche de su
equipo.
-¿Cómo llegas a San Lorenzo?
-Llego por medio de un representante, que me ofreció venir a
probarme. Después de una primera prueba, me quisieron ver de vuelta
y en la segunda quedé y me dijeron que me presentara en la
pretemporada. Esto fue hace cuatro años, en el 2007.
-¿Qué fue lo qué más te llamó la atención del
club?
-Que siempre me trataron con mucho cariño, todos los años fueron
muy buenos y en la pensión hay mucho compañerismo. Eso fue
importante para quedarme.
-¿Te costó adaptarte?
-Las prácticas eran duras. Los compañeros iban con todo, nadie te
regalaba nada y te pagaban. Y no podías decir nada porque ellos
estaban desde hace seis años y vos recién llegabas. Pero con el
tiempo el trato fue totalmente distinto, hubo cariño. Aunque se
extraña la familia pero es todo un sacrificio que hay que cumplir
para que en el futuro mi familia este bien.
-¿Te ganaste rápido un puesto?
-Si, pero fue duro. Porque llegué acá y el fútbol era muy
diferente. Cuando empecé a ver que el técnico me dio confianza me
di cuenta de que podía ser titular. Solo tuve que sacrificarme para
que nadie me gane el puesto.
-Por lo que vi sos un lateral que le gusta mucho ir al
ataque ¿Es así?
-Si, es así. Hay veces que no vuelvo…pero paso mucho al ataque, me
gusta ir arriba y tirar el centro para que algún compañero haga un
gol.
-¿Retrocedes cuando hay que hacerlo?
-Si, me cuesta un poquito pero mi técnico en este último tiempo,
que fue Miguel Sedlaruk, me dijo que primero soy marcador de punta
y después tengo que atacar. O sea, primero hay que marcar y después
hay que pasar. Me sirvió eso, me llenó la cabeza por suerte.
-¿Te sentís cómodo con algún compañero adentro de una
cancha?
-Con Ángel Correa.
-¿Qué tiene Ángel que los demás no?
-Es diferente, cuando jugamos no lo podes agarrar…es diferente a
todos. Vos le pedís el pase y te lo pone donde vos quieras.
Es lo mejor que tiene San Lorenzo. Y fuera de la cancha es muy
cargoso.
-¿Para que está la 95?
-Para mucho, yo siempre lo dije. Esta categoría siempre peleó
arriba y siempre les dije a mis compañeros, y al técnico, que
nosotros podíamos dar más. Y que siempre tenemos que estar arriba.
Hay muchos jugadores de esta categoría que van a terminar en
primera.
-¿Sos de mirar a algún cuatro y copiar
cosas?
-Trato de jugar como siempre jugué yo, no copio. Miro fútbol y me
encanta Cristiano Ronaldo, pero nada más.
-¿Un sueño que tengas?
-Llegar a primera y ayudar a mi familia. Hoy mi familia me ayuda
muchísimo, es todo muy sacrificado y hay que darle una mano el día
de mañana.


