¿Por qué? ¿Qué necesidad hay de autoflagelarnos? ¿Estaremos castigados de por vida a bicotearnos? ¿Es que el enemigo duerme en nuestra misma cama? ¿Será un designio natural al que debemos someter nuestros frágiles corazones?
Así estamos. Una de cal y una de arena. De pronto, los
incondicionales seguidores de nuestro amado San Lorenzo nos
regocijamos en un encuentro universal, unidos por una causa
magnánima como es la vuelta a los orígenes, y horas después, quien
debe trazar el rumbo a seguir, quien debe ser ejemplo de cordura,
el que debe bajar una línea coherente, ese al que el hincha Cuervo
le jugó todos los boletos para cimentar el presente luego de un
pasado retorcido, el ejecutante del mandato de los socios, se
desboca en una pirotecnia verbal inconcebible. Inaudita.
¿O alguien cree que esto nos hace bien? ¿O alguien sospecha que
salir a coquetearse con Gorosito le aporta algún costado positivo a
la causa Azulgrana? Desafío a cualquier mortal a que demuestre lo
contrario.
¿Cuál es el sentido de hablar de Go-ro-si-to (sí, aunque usted no
lo crea, Go-ro-si-to) ahora, en medio del viaje? Cuando el barco en
el que va el equipo, si bien nunca estuvo firme y se tambalea, hace
proa hacia la ilusión del campeonato. Que está intacta, aunque
muchos nos extirpen las esperanzas. ¿De qué vale sembrar vientos?
¿Es que hay algún interés en recoger tempestades?
San Lorenzo tiene que enfrentar a Lanús, mañana, munido de todos los elementos positivos posibles para alcanzar ese resultado que al hincha le permita seguir colgado de ese “tranvía del campeonato” llamado deseo. Para que la institución fortalezca su esquelética economía vendiendo entradas, abonos, estacionamiento o lo que fuere. Entonces, cómo el presidente de nuestra propia entraña es el generador del sabotaje.
¿Pensará el presidente que mañana, la familia sanlorencista concurrirá feliz al estadio a sabiendas de este nuevo affaire? ¿Qué necesidad hay de incomodar al cuerpo técnico que, descontamos, vela por el éxito de San Lorenzo y por su propio éxito (póngalo en el orden que prefiera)?
¿Por qué ahora? Por ingenuidad. ¿Otra vez por ingenuidad?
Recordemos que no es la primera ocasión que entre DT y Presidente
se dirime una disputa en los medios. Sí, justo en los medios,
sedientos de la sangre de un demacrado, cadavérico y desfigurado
San Lorenzo, desgarrado por heridas y luchas intestinas históricas.
¿Por qué tenemos que darles de comer a las fieras?
Y si la hipótesis de explicación es el vedettismo y/o protagonismo
de algunos, el culto a esa obsesión por vivir en los medios, a
esos, humildemente, les decimos que nada ni nadie, nunca, jamás,
estará por encima de nuestro amado club. Que los hombres pasan y
las instituciones quedan. Que trabajar por San Lorenzo es hacer
cosas por el bien de San Lorenzo. El único bien a custodiar.
Queridos compadres de la hermandad azulgrana, ruego por la reflexión y la cordura. Abogo por un minuto de silencio antes de un comunicado de rectificación. Basta de negligencia. Cada uno, desde su lugar, quiere que San Lorenzo salga del fondo del mar. Bastante sufrimos con la discusión de premios en las madrugadas, los cabecillas que nada aportaban, el póker millonario o los tristemente célebres esputos en Ezeiza.
Nos hartaron los conventillos. Basta. Se lo pedimos. Se lo imploramos. Solo por amor a San Lorenzo. Nada más que por eso.


