Pese a tratarse del final del campeonato, la ansiedad y las ilusiones renovadas por la llegada de un nuevo técnico y el comienzo de un nuevo ciclo, eran muchas. Un Quilmes que llegaba con la soga al cuello, que tenía que salir a buscar el partido, a ganar o ganar para intentar lograr el milagro.
Y un San Lorenzo que se había jurado sumar los nueve puntos de acá al final. Sin embargo, quedó en el intento, porque Quilmes fue más y se llevó un gran 2 a 0, y dejó la sensación de que jugando como jugó hoy, tiene con qué ilusionarse con una milagrosa salvación o al menos forzar un triangular con Gimnasia y Huracán.
Sabiendo su necesidad de urgencia, el Cervecero salió con un planteo cauteloso pero parado bien adelante para buscar el partido, sin importar el escenario. Las primeras jugadas de peligro y el control del partido eran todas de la visita. Iban 5 minutos cuando Diego Torres avisaba con un cabezazo anticipando en el primer palo que se iba muy cerquita.
Luego de un córner, en un cabezazo muy similar al del volante, el que se lo perdía era Kalinski. Minutos después, comenzaba el monólogo de Cauteruccio, quien volvió loco a la defensa Azulgrana. Primero, fue Bottinelli quien sacó un envío suyo casi sobre la línea, pero luego a los 12 llegó la primera emoción.
El propio delantero uruguayo desbordó por la banda izquierda, Rusculleda no pudo taparlo y el Chaco Torres cayéndose, no llegó a cubrir a Cerro (jugó por Romeo, homenajeado por Abdo en la previa), quién recibió y definió de primera al gol. El partido se la hacía cuesta arriba para los del Turco, que poco y nada habían hecho hasta ese momento.
Dos minutos después del gol, el propio Cauteruccio tuvo un gran remate que pasó a centímetros del arco tras un desvío rival. La primera llegada del local se dio a los 14, cuando Salgueiro mandó un centro desde la derecha para Menseguez que entraba al área chica. El jugador quiso definir de cabeza, pero casi cayéndose, la pelota rebotó en su cuerpo y el arquero Trípodi logró desviar lo que era el empate del Ciclón.
Si bien el dominio seguía siendo de Quilmes, San Lorenzo intentaba ir, pero sin ideas. Las siguientes llegadas fueron todos remates de media distancia, casi sin siquiera ir bien diseccionados. Giménez, quien salió silbado, fue uno de los que más probó, junto a Pereyra, también reemplazado. A los 41, tras una contra y escapada del Rayo, envió un centro que encontró la cabeza de Salgueiro, pero su tiro se iba desviado. Poco. Al minuto, el que se lo perdía era Guillermo Pereyra. Su cabezazo se iba muy cerquita tras un corner.
En el complemento, Asad movió el banco y mandó a la cancha a Pablo Alvarado y al debutante Ramírez. Sin embargo, estos cambios de poco sirvieron. San Lorenzo extrañó horrores el talento de su enganche, Leandro Romagnoli y la ofensiva local poco pudo hacer. La defensa seguía haciendo agua. A los 2 minutos, Cauteruccio se escapó y cuando iba a definir mano a mano, llegaron a trabarlo justo y su remate lo contuvo Migliore. La visita estaba más cerca del segundo, que el Ciclón del empate.
A los 7 se lo perdía Kalinski de cabeza, al igual que el defensor Martínez. San Lorenzo seguía probando de lejos, parecía ser el único recurso. Se destaca el remate de Salgueiro desde 25 metros con muchísima violencia, que tapó el propio Trípodi.
A poco del final, llegó el premio para uno de los mejores, Cauteruccio llegó al gol, luego de una jugada en la que los jugadores locales se quedaron mirando, pensando que la pelota se perdería por la línea de costado, pero no fue así y el uruguayo recibió solo, encaró, dejó a un defensor en el camino y definió alto y fuerte, dejando sin chances a Migliore.
La cuestión ya estaba juzgada, pese a ese remate en tiempo de descuento de Salgueiro que pegaba en la parte externa de la red. Gran triunfo de Quilmes en el Bidegain, que le permite soñar con la Promoción, a la espera de lo que suceda con los demás resultados. Para el Ciclón el panorama es cada vez más oscuro, ya que con este partido, ya son cinco los que lleva sin triunfos.
Está terminando un opaco torneo donde los resultados no se dan, el fútbol está a años luz de aparecer, la clasificación a la Sudamericana lejana y el temor a comenzar la temporada que viene con muy pocos puntos, más latente que nunca. Por lo pronto, semana corta para el Turco y sus dirigidos, ya que el día miércoles se jugará el partido suspendido ante Newell´s. Los silbidos de la gente en el final de cada tiempo, son el veredicto del sentimiento y el cansancio del hincha. El crédito se acabó para muchos jugadores, hace rato.


