San Lorenzo volvió a caer, y su realidad es más que preocupante. Cuando tal vez había hecho mejor las cosas, se encontró en desventaja. Aunque empató casi sobre la hora, en un inexplicable final, se fue con las manos vacías, con un expulsado y un penal en contra. Todo esto en un Bidegain que bramaba de bronca…
Enfrente se encontraba el sorprendente Rafaela, rival directo, por cierto, una afirmación que cada vez toma más fuerza con el equipo de Asad inmerso en la lucha de los promedios. Con un dominio bastante parejo por ambos lados, el que empezaba a acercarse era el local. A los seis minutos, el que avisaba era Kalinski con un cabezazo que el arquero contuvo en dos tiempos. Poco después, el que probaba era Bazán, de floja noche esta vez, con un remate de lejos, al que le faltó dirección. El Ciclón intentaba tomar la iniciativa, ante un visitante que esperaba y salía de contra.
Apenas se registran una llegada de Federico González y una de Castro con peligro, aunque casi sobre el final de esa primera etapa Gandín y Serrano estuvieron cerca de festejar. San Lorenzo se perdió varios goles, como en esa de Palomino que cabeceó ante la salida de Sara, o la de Méndez mano a mano, tras gran pase del Pipi, que nuevamente tapó el Uno rival.
Los minutos pasaban y el partido no se abría. Los fantasmas empezaban a rondar nuevamente en el Ciclón. El complemento continuó siendo muy parecido a la primera etapa. A los 4 minutos lo tuvo Gigliotti, pero definió mal de cabeza. Faltaba media hora para el final, y Asad se la jugó: a la cancha Romeo y Sebastián González.
El histórico Nueve, iba a ser protagonista de una de las jugadas más claras del partido: tras un preciso centro, cabeceó sólo frente al arco y Sara sacó su potente remate. En el rebote, Alvarado no pudo embocarla. Para colmo de males, en la jugada siguiente, el fondo local quedó mal parado, y tras un desborde de Castro, este abrió para Gandín quién anticipó y definió: 1 a 0.
Con la derrota a cuestas, el Ciclón fue con todo al frente, pero no había caso, la pelota no entraba. A poco del final, llegó el tan ansiado gol. Romagnoli dejó sólo frente al arquero a González y el pibe no perdonó. 1 a 1 cuando ya el partido moría…Sin embargo, la ilusión se derrumbó en un minuto, porque enseguida Rafaela aprovechó un error de Bottinelli en el fondo y Federico González definió perfecto ante la salida de Migliore.
Ya estaban en tiempo de descuento, y para colmo, Bazán cometió una falta grosera dentro del área y de penal Castro decretó el 3 a 1 y la furia de toda la gente que despidió con muchos silbidos a los jugadores. El árbitro, de polémica labor, expulsó a Romeo y amonestó a Migliore por sus reiteradas protestas.
Preocupante derrota y actuación del equipo, que no le encuentra la vuelta a este mal presente, que llegó a su tercera derrota consecutiva y a su cuarto partido sin victorias. De todas formas, la caída de All Boys ante Banfield le da un poco de respiro a este San Lorenzo y lo saca por un rato de la Promoción. Igual, se sabe, no se puede depender de la suerte de otros, y a este paso, no se augura un próspero futuro.


