Ante la gran cantidad de periodistas presentes, el Loco largó una humorada: “¿Vinieron a ver a los Rolling Stones, que están tan apretados?”. Luego, Migliore señaló: “Es importante por el rival, pero más importante por el resultado. Sabíamos que teníamos que empezar a sumar de a tres”.
Realizó buenas tapadas, decisivas en el resultado final. Sobre
la mejoría evidenciada en el segundo período, enfatizó: “En los
partidos anteriores a nosotros nos venían convirtiendo bastante y
hoy pudimos reparar un poco eso y el equipo empezó a agarrar
confianza en el segundo tiempo. Más tranquilo”.
La racha de lesionados no se detiene. Al desgarro de la fecha
pasada de Palomino y anteriormente de Néstor Ortigoza se sumó el
esguince de tobillo izquierdo sufrido por Chaparro. El 22 se
refirió a estas contingencias: “Estamos tratando de buscarle la
vuelta, es tarea del técnico. Nosotros estamos trabajando y sabemos
que es una competencia sana y lo importante es que podemos contar
con los chicos del club, que tienen muchas ganas y son los que van
a sacar a San Lorenzo adelante”.
El festejo del gol agónico de Salgueiro fue muy particular.
Migliore se trepó al alambrado, como si estuviera La Gloriosa del
otro lado. “Siempre hay gente. Para mí la gente estaba”.
Posteriormente, siguió desmenuzando esta gran victoria, importante
en la parte anímica: “Fue vital mantener la calma y por sobre todas
las cosas mostrar presencia dentro de la cancha”.
Sobre su atajada más difícil, eligió: “La de Papa en el primer
tiempo, fue muy importante para mí, no venía pasando un buen
momento y esa pelota me dio mucha confianza”.
San Lorenzo dejó atrás la nefasta serie de tres traspiés al hilo y
el valor de este éxito es enorme: “Nosotros solos sabemos lo que
estábamos viviendo puertas adentro y estábamos esperando tener una
revancha. Nos pusimos en la cabeza que no había nada más importante
que este partido contra Vélez, que iba a ser algo anímico, algo muy
personal. Este es un triunfo para la gente del club, más que nada”,
remarcó.
El equipo de Omar Asad se adecuó a las circunstancias y no regaló
nada. El guardavallas opinó: “En el segundo tiempo, cuando
igualamos, nos dimos cuenta que si apretábamos más adelante ellos
no revoleaban la pelota y así se dio que se convirtió el segundo
gol”.


