San Lorenzo visitó sarandí con el objetivo de igualar la línea de Arsenal en la tabla de promedios. Pero eso no sucedió, y los de Asad se volvieron para Boedo con otra cachetada.
En los primeros minutos el equipo azulgrana salió decidido. Se paró bien adelante y presionó a Arsenal contra su arco. De hecho el Ciclón tuvo la primera a los 3 minutos de juego. Salgueiro desbordó y tiró un centro que Gigliotti cabeceó mal y afuera. Pero era el primer acercamiento.
El mismo Gigliotti tuvo otra a los 8, tras rematar un pase cruzado de Bazán, pero la bola volvió a irse lejos del palo. Después de las dos primeras llegadas azulgranas, Arsenal mejoró y salió un poco, sin llegar a generarle peligro a Migliore.
A los 20 se dio una jugada polémica. Romagnoli ingresó al área y Adrián González lo barrió. Según Lunati sólo tocó la pelota, pero desde el banco del Ciclón le pidieron penal.
La tercera no fue la vencida para Gigliotti. Promediando la primera etapa, el delantero recibió fuera del área y de espaldas al arco. Pudo girar y rematar, pero no le acertó a la valla protegida por Campestrini.
Arsenal tuvo sus chances en la parte final. La primera fue con un tiro libre apenas afuera del área que Lunati le regaló al equipo de Sarandí. El hombre del local pisó la pelota y el juez vio falta. Caffa se hizo cargo de la ejecución, pero se le fue por arriba. Obolo también tuvo una clara, de cabeza, pero Migliore la vio salir.
A falta de 3 minutos, Salgueiro quedó mano a mano con el arquero, quiso eludirlo y lo desparramó, pero se le fue larga y debió buscar a algún compañero que ingresara por el medio. Lo intentó, pero Gutiérrez no llegó y la defensa de Arsenal pudo apagar el incendio.
La segunda parte fue muy diferente. Se vio un San Lorenzo tibio, que se dejó amedrentar por el elenco de Gustavo Alfaro. Poco a poco el local lo fue arrinconando. La primera clara fue a los 11, en los pies de Adrián González, quien casi mete un gol olímpico que Migliore supo sacar. Al minuto, Gerlo cabeceó y se lo desviaron. Eran los primero avances de un equipo que mostraba sus ganas de quedarse con los tres puntos, mientras el de Boedo esperaba a ver qué pasaba.
De tanto tener la pelota el local, se veía venir el gol. Y llegó a los 29 minutos. Adrián González entró al área solo, por detrás de todos. Remató cruzado y cumplió con la ley del ex, anotando el único tanto del partido.
Ese gol sacó de las casillas a Ortigoza y Tula, quienes debieron irse expulsados por sendos golpes en las caras de dos rivales.
Sólo hubo una oportunidad de empatar. Bozzoni, que había ingresado en el entretiempo por el lesionado Bazán, puso un centro en la cabeza de Romeo. El eterno goleador la acomodó bien lejos de Campestrini, pero la bola dio en el palo. Eso era todo lo que le quedaba a un equipo que volvió a caer en el pozo y perdió un partido fundamental en la lucha por no caer en Promoción.
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