No fue una noche más. Sin dudas, era uno de esos partidos que había que ganar, sin quitarles relevancia a todos los otros, ya que se necesitan puntos como el agua, pero este no era uno más.
Como ante cada derrota, o resultado adverso, el Turco admitió no ponerse plazos: “Yo voy a cumplir mi contrato acá, me trajeron para trabajar y hago eso. No se están dando las cosas, pero los jugadores me demostraron que están bien”. Y además agregó: “Nadie me dijo que iba a ser fácil, tuvimos diez millones de inconvenientes, pero así y todo la estamos peleando”.
Pese a irse con las manos vacías, según su óptica, anunció haber notado una mejoría y rescató “muchas cosas positivas”. Pese a ello, señaló como determinante la expulsión de Gigliotti y destacó el tema de las tarjetas como un problema a resolver: “Creo que después de la roja nos costó acomodarnos, pero son cosas que pasan, no hay que volverse locos. Hay que corregirlo y que no pase nunca más”.
“Dolió mucho la derrota porque habíamos arrancado muy bien, no lo merecíamos y no lo esperábamos tampoco”, cerró su análisis.


