Una temporada que comenzó entre turbulencias y terminó en gloria. San Lorenzo escribió una página única en la historia del fútbol local que aún hoy permanece intacta.
Han pasado 25 años desde que San Lorenzo protagonizó uno de los campeonatos más extraordinarios de la historia del fútbol argentino. El Clausura 2001 no fue solo un título más para la vitrina de Boedo: fue una hazaña estadística que, hasta hoy, ningún equipo logró superar.
El torneo comenzó lejos de lo que vendría después. El Ciclón arrancó el año con Oscar Ruggeri en el banco, pero la pretemporada dejó señales de alarma. En un amistoso ante River Plate en Mar del Plata, Eduardo Tuzzio y Sebastián Abreu protagonizaron una discusión para patear un penal que expuso la fragilidad interna del plantel. Ruggeri no pudo sostener su cargo y renunció.
Con Víctor Doria como interino, San Lorenzo empató 2 a 2 ante Gimnasia en el debut del torneo, con sabor a derrota. El rumbo era incierto.
La llegada del Ingeniero, el DT que nadie conocía
Mientras San Lorenzo buscaba entrenador, un nombre desconocido para el ambiente local tomaba forma: Manuel Pellegrini. El técnico chileno, recomendado por ex dirigidos como Néstor Gorosito y Alberto Acosta, llegó al club sin prensa favorable. La ironía del apodo que le puso el periodismo — “el Ingeniero” — tenía más burla que respeto.
Su debut oficial fue una derrota: 0 a 2 ante Racing en Avellaneda, en la Fecha 3. Había mucho trabajo por delante. El primer triunfo llegó en la Fecha 4, con goles de Bernardo Romeo y Leo Rodríguez ante Belgrano. De a poco, el equipo empezó a encontrar su identidad.
El partido que cambió todo
La Fecha 7 marcó un antes y un después. Bajo un diluvio en el Sur del conurbano, San Lorenzo venció a Lanús 5 a 4 en el tiempo de descuento. Un partido de infarto que encendió definitivamente la llama del equipo.
Sin embargo, el camino no fue lineal. En la Fecha 8, River —el otro candidato al título— impuso condiciones en el Bidegain: 3 a 1 para el Millonario, que dejó al Ciclón a cinco puntos de la punta. Lo que vino después fue historia pura.
Once victorias seguidas: un récord que nadie pudo igualar
Desde la Fecha 9, San Lorenzo arrancó una racha demoledora. Once triunfos consecutivos que incluyeron goleadas ante Estudiantes (5-0), Chacarita (4-0) y el clásico ante Boca Juniors, vencido 1 a 0 con gol de Abreu en la Fecha 17. La racha no se detuvo ni por el paro de futbolistas de principios de mayo, ni por las lesiones de figuras como Romeo y Guillermo Rivarola.
El 13 de mayo de 2001, en la Fecha 19, San Lorenzo goleó 2 a 1 a Unión y se consagró campeón del Clausura con 47 puntos y 11 victorias consecutivas: ambas marcas, récords absolutos para los torneos cortos del fútbol argentino que ningún equipo superó hasta hoy.
La fiesta en el Nuevo Gasómetro fue el cierre perfecto para un ciclo que nadie había imaginado posible apenas dos meses antes.
Un título que definió una era en Boedo
El Clausura 2001 no solo quedó grabado en la memoria de la hinchada azulgrana por los números. Quedó como símbolo de que los procesos, incluso los que arrancan mal, pueden transformarse en algo único con trabajo y convicción.
Pellegrini, el técnico al que nadie le daba crédito, dejó su huella para siempre en el CASLA y en el fútbol argentino. Veinticinco años después, ese equipo sigue siendo un referente de lo que San Lorenzo puede lograr cuando todo se alinea en Boedo.


