Definiciones institucionales generan dudas sobre el futuro del pentacampeón. Los motivos y qué puede pasar en los próximos días.
- Safar dejó San Lorenzo y envió un emotivo mensaje en sus redes sociales.
- El club oficializó la llegada de Gonzalo García como nuevo entrenador.
El básquet de San Lorenzo atraviesa horas de tensión puertas adentro, en medio de definiciones institucionales que podrían modificar el rumbo de la disciplina de cara a la próxima temporada.
La subcomisión ya había obtenido el visto bueno para competir, pero un sector de la Comisión Directiva introdujo una discusión que amenaza con desordenar todo lo avanzado hasta ahora por el cuerpo técnico.
Un armado de plantel que empieza a tambalear
El club oficializó a Gonzalo García como entrenador principal y avanzó verbalmente en la incorporación de varios jugadores para reforzar el plantel.
Entre ellos, Nicolás Aguirre, Marcos Mata, Lucas Gargallo y Eric Flor, entre otros, quienes ya habían dado su palabra para vestir la camiseta azulgrana.
El problema es que, hasta el momento, ninguno de esos acuerdos verbales se tradujo en un contrato firmado por el club.
Si la dirigencia no resuelve la situación en los próximos días, los jugadores quedarán liberados y podrán negociar con otros clubes de la Liga Nacional.
La discusión de fondo: ¿seguir compitiendo o no?
Detrás de la demora aparece un debate más profundo. Una parte de la dirigencia pretende que San Lorenzo se retire de la práctica profesional del deporte, con el básquet como caso más urgente.
Esa postura se definió de manera unilateral y sin haber sido contemplada con la anticipación necesaria.
Ese es, precisamente, el punto más cuestionable de la decisión. Si la intención era discontinuar la actividad profesional, el club debió haber evaluado antes la posibilidad de vender la plaza en la Liga Nacional.
Esa gestión, hoy, ya no está disponible.
El costo económico y deportivo de la improvisación
La plaza de San Lorenzo en la Liga Nacional está tasada en quinientos mil dólares. De haberse resuelto la venta a tiempo, el club hoy contaría con ese dinero de manera inmediata.
En cambio, la indefinición actual deja al club en una posición incómoda: comprometido a participar en el torneo y sin plantel competitivo armado.
Si los acuerdos con los jugadores caen, San Lorenzo podría verse obligado a afrontar la competencia con juveniles. Ese escenario no solo expondría al equipo a resultados adversos.
También podría derivar en la pérdida de la categoría, un desenlace que profundizaría el daño institucional más allá de lo estrictamente deportivo.
La flamante Comisión Directiva tiene en sus manos la posibilidad de destrabar la situación antes de que el reloj termine de correr en contra del Ciclón.


