La información se desprende del primer informe que realizó la nueva dirigencia sobre el estado institucional de San Lorenzo.
Mientras San Lorenzo atraviesa una de las crisis económicas más profundas de su historia reciente, siguen apareciendo situaciones difíciles de explicar que ayudan a entender por qué las cuentas del club están en rojo. Una de ellas tiene como protagonista a Danilo Gómez, un futbolista que llegó durante la gestión de Marcelo Moretti y que, pese a haber quedado rápidamente relegado y haber dejado de presentarse a trabajar en octubre de 2024, continuó percibiendo su salario hasta junio de 2026.
El insólito caso en San Lorenzo
El caso genera estupor puertas adentro de Boedo. Según se desprende del primer informe realizado por la flamante Comisión Directiva encabezada por Marcelo Culotta, Gómez arribó a San Lorenzo en enero de 2024, con apenas 21 años, para incorporarse a la Reserva azulgrana en condición de libre.
Su currículum futbolístico era
escaso: venía de Colón de Santa Fe, donde apenas había disputado
dos encuentros en Primera ingresando desde el banco de suplentes y
acumulando solamente 15 minutos en cancha. El club de Boedo se
quedaba con el 85 por ciento de su pase y Colón con el 15
restante.
Lo llamativo llegó meses después. Según pudo reconstruirse, en
octubre de 2024 el mediocampista dejó de presentarse a los
entrenamientos luego de haber sido apartado por no ser tenido en
cuenta. Según trascendió en noviembre de ese año, Gómez había
rescindido su vínculo porque se estaba entrenando por su cuenta. Lo
increíble es que, según figura en el informe del actual
oficialismo, su contrato siguió vigente hasta junio de 2026 y San
Lorenzo continuó abonándole su salario durante todo ese tiempo.
Es decir, durante casi dos años el futbolista no trabajó en la
institución, pero igualmente representó una erogación económica
para un club que, paralelamente, acumulaba deudas, inhibiciones y
dificultades para afrontar distintos compromisos financieros.

La situación quedó expuesta en medio de la revisión de distintos
contratos firmados durante la anterior conducción. El caso de Gómez
aparece como uno de los ejemplos más llamativos de una política de
incorporaciones que dejó más preguntas que respuestas.
Actualmente, el volante se encuentra sin club. Su paso por San
Lorenzo fue prácticamente invisible dentro de la cancha, pero
terminó convirtiéndose en un símbolo de una gestión cuestionada por
el manejo de los recursos del club.
En tiempos donde cada peso cuenta y donde San Lorenzo lucha por
recuperar estabilidad institucional y económica, historias como la
de Danilo Gómez explican buena parte de los problemas que todavía
siguen golpeando a Boedo.


