Una frase en el túnel, un gol imposible y un arquero que no podía creerlo. La anécdota más recordada del ídolo máximo de San Lorenzo.
Hay goles que se recuerdan por su belleza. Hay otros que trascienden por lo que significan. Y hay algunos, muy pocos, que se vuelven inmortales porque nacieron de una promesa. El 12 de octubre de 1962, en el Gasómetro de Boedo, José Francisco Sanfilippo protagonizó uno de esos momentos únicos que el fútbol argentino nunca olvidó.
Ese día, antes del clásico entre San Lorenzo y Boca Juniors, “El Nene” le hizo una advertencia al arquero rival Antonio Roma en el túnel del vestuario. No fue una fanfarronada cualquiera. Fue una profecía.
La amenaza en el túnel
En el pasillo que conduce al campo de juego, Sanfilippo se cruzó con el “Tano” Roma, uno de los mejores arqueros del fútbol argentino de aquella época. Sin dudar, le anunció lo que estaba por suceder:
“El primero de salida nomás… ¡y el segundo de taquito!”
Roma escuchó sorprendido. Minutos después, ya no había sorpresa posible. Solo había que rendirse ante el genio.
El gol que desafió toda lógica
A apenas uno o dos minutos de iniciado el partido, una pelota cayó por detrás de la humanidad del arquero. Roma alcanzó a sacar la base del palo. Entonces apareció Sanfilippo: enganchó de taquito, la pelota describió una parábola perfecta y entró al arco.
La promesa había sido cumplida. El Gasómetro estalló. Y Roma, incrédulo, solo pudo mascullar una frase que también quedó para la historia: “Tenía que ser el Petiso”.
Un gol que trascendió las canchas
El encuentro terminó 2 a 2, con Sanfilippo convirtiendo ambos goles de San Lorenzo, tal como había anunciado. Pero más allá del resultado, esa tarde en Boedo quedó grabada en la memoria colectiva del fútbol argentino.
El gol de taquito de “El Nene” fue considerado uno de los más originales e inolvidables de la historia del país. Rompió todos los moldes: fue advertido previamente, ejecutado con una técnica extraordinaria, y cobrado ante uno de los arqueros más grandes de la época.
De Soriano a Galeano: cuando el gol se vuelve literatura
La magnitud de aquella jugada excedió incluso el mundo deportivo. Osvaldo Soriano escribió una carta sobre ese gol que el escritor uruguayo Eduardo Galeano incluyó en su célebre libro El fútbol a sol y sombra. Pocos tantos en la historia del deporte argentino pueden jactarse de semejante reconocimiento.
La leyenda vive
Hoy, en el día en que San Lorenzo despide a su máximo ídolo, esta anécdota vuelve a cobrar vida con una fuerza especial. Porque resume mejor que cualquier estadística quién fue José Francisco Sanfilippo: un delantero capaz de anunciar lo imposible y después salir a cumplirlo.
Ese taquito en el Gasómetro no fue solo un gol. Fue la firma de una leyenda.


