La dirigencia tomó una de sus primeras decisiones fuertes tras la salida de Gustavo Álvarez y modificó de lleno el mapa interno del plantel.
San Lorenzo atraviesa días de reacomodamiento. Después de la salida de Gustavo Álvarez, la nueva conducción empezó a marcar el pulso y una de las primeras medidas fue revertir una decisión que había generado ruido en el vestuario: los jugadores apartados volvieron a trabajar con normalidad junto al resto del grupo.
Lorenzón, Zelaya, Gregorio Rodríguez, Abrego, Cardillo, Alassia y Fabricio López fueron reincorporados y este lunes se entrenaron a la par del plantel profesional, en un movimiento que cambia el escenario interno y deportivo.
Un cambio de postura en San Lorenzo
La medida no es menor. Durante el ciclo de Álvarez, la separación de estos futbolistas había sido una postura firme, tanto desde lo futbolístico como desde lo disciplinario. Sin embargo, con su salida y la llegada de nuevas voces en la toma de decisiones, el panorama cambió.
La dirigencia entendió que sostener esos apartamientos podía representar un problema, no solo en la planificación deportiva, sino también en el patrimonio del club.
Perazzo, al frente de la transición
Mientras San Lorenzo sigue en la búsqueda del próximo entrenador, Walter Perazzo quedó al mando de los trabajos de manera interina. Este lunes encabezó el primer doble turno de la pretemporada y será una pieza importante en la elección del futuro DT.
En Boedo empieza
a escribirse una nueva etapa. Y las primeras señales ya están a la
vista: decisiones rápidas, cambios de rumbo y un plantel que vuelve
a mezclarse por completo.


