Tobie Mimboe nació en Yaounde, la capital
de Camerún en 1964. Zaguero central de 1,74, hizo sus primeras
armas en el equipo del Olympic
camerunés hasta que le llegó la oportunidad de la
experiencia sudamericana recalando
en Paraguay en los equipos
de Recoleta, Colegiales y 12 de octubre.
Con el pergamino de haber estado en la lista de su selección, no en
un mundial pero sí en la Copa Africana de Naciones, llega a la
Argentina. Primero hace una prueba en Rosario Central donde no
quedó y finalmente firma con San Lorenzo en
1996, a los 32 años, para jugar en un puesto que estaba
super poblado con Oscar Ruggeri, Jorge Borelli, Luis Fernando y
Hector Almandoz.
La anécdota más divertida la contó Sebastian Abreu recordando al
jugador en ESPN: “Era musulmán, usaba túnica. Un día se la corté
toda, se la puso y estaba toda cortada, me quiso matar; hasta tenía
un dedo por la mitad el negro. ¿Qué te pasó? , le pregunté. Me dijo
que había sido un león”.
En su breve paso por San Lorenzo (96-97), no solo jugó poco y nada,
sino que en un accidente doméstico se incendió su casa y su pequeño
hijo salvó su vida de milagro. Allí buscó irse del país y se
trasladó a destinos más exóticos: Turquía y China.
El 2002 ya lo encontraría nuevamente en Sudamérica, más
precisamente en el The Stongest de Bolivia y luego en Sportivo
Luqueño de Paraguay, país en donde decidió quedarse a vivir en un
barrio residencial.
Cuentan que hace 5 años se anotó para jugar en un equipo barrial que se llama Atalanta de Paraguay.
“Cuando era infantil del Madrid, mil veces vi a Oscar Ruggeri
entrenarse. Aunque nunca pude acercarme a él. Y que ahora lo tenga
como mister para mí es un orgullo enorme, una satisfacción única”,
declaraba el 9 de julio de 1999, Javier
Artero, un volante español que dejaba el Badajoz para
incorporarse a San Lorenzo.
“Toda España esta hablando de mi, Seguro que en Argentina me van a
llamar El Gallego, ja, ja”, sonreía el español al llegar a Buenos
Aires. Con 24 años firmaba para San Lorenzo, luego de haber pasado
por el Real Madrid C, el Leganes y el
Badajoz.
Pero la emoción pronto se chocó con la realidad. El entrenador
Oscar Ruggeri le dijo personalmente “ni te conozco ni te pedí”, por
lo que se preguntó al representante”que hago aqui”, y la respuesta
fue paciencia. Jugó algunos partidos en reserva y tres partidos
oficiales.
Ruggeri quería renovar el equipo con sangre fresca, y “me
puso a entrenar con ilustres veteranos con los que ya no contaba:
Zapata, Borelli. Era su modo de decirme que no contaba para él”,
señaló en una entrevista para España.
El propio Artero contaría mas detalles de su estadía en San
Lorenzo: “Convenzo al entrenador de mi compromiso con su proyecto.
Acabo siendo titular en muchos partidos, sobre todo en la Copa
Mercosur, donde llegamos a ser semifinalistas, y también contribuyo
a dejar al equipo tercero en el campeonato clausura. Pero las
convulsiones internas continuaban en el club y el propio Ruggeri
termina por limpiarme. Había que buscar una salida”.
Y esa salida estaba en Europa, más precisamente
en Escocia para jugar en
el Dundee. Es una de las figuras del
equipo en las dos primeras temporadas, lo amaban, hasta que una
mañana en el entrenamiento comenzó a ver doble y a perder el
equilibrio. Lo llevan al hospital a hacerle estudios y el resultado
fue contundente: Esclerosis Multiple, una enfermedad que afecta al
cerebro y a la medula espinal que lo obligó a dejar el futbol en el
2002 a los 27 años.
Alejado de las canchas, Artero contó su momento: “Disfruto
muchísimo de la vida , mi mujer, mis hijos y de los recuerdos de mi
breve pero intensa carrera futbolística. Cuando voy a Dundee, donde
en 2003 me nombraron personalidad del año, la gente aún me reconoce
y me para por la calle”.


