San Lorenzo no había iniciado de mejor forma su participación en el torneo al perder en la primera fecha, como local, ante el globo por 1 a 0. Luego le ganó en La Plata a Gimnasia por 5 a 2 y esperaba en la tercera fecha, frente Chacarita, ganar en casa para reivindicarse ante su público. Y lo logró al vencerlo por 2 a 1 aquella tarde del 2 de mayo de 1948, con goles de Martino y Farro. Sin embargo la jornada pasaría al recuerdo por una tragedia.
En medio de las acciones del partido, un tablón cedió y cayeron dos hinchas al vacio desde unos 10 metros de altura, y al caer golpearon a otra persona que se hallaba bajo la tribuna. Uno de los hinchas caídos desde altura murió poco después. Su nombre era Domingo Chimera, de 45 años y socio del club desde el año 28.
La tragedia sucedió en el momento que se festejaba el gol del triunfo. Chimera, obrero de profesión, dejó 3 hijos esa tarde al concurrir, como siempre de forma fervorosa, a ver a su querido San Lorenzo. El club, presidido entonces por Luis Nardelli, resolvió suspender todas sus actividades y hacerse cargo de los gastos del sepelio. El estadio fue clausurado, aunque solo por dos jornadas.
Los otros heridos, Fernando Panizzi (italiano de 45 años) y Juan J. Coll de 18 se recuperaron luego en los hospitales Piñeiro y Rawson respectivamente. El padre Lorenzo Massa, con uno de sus habituales gestos de amor, se acercó a la casa de Chimera, cita en Chile 2208 para darle el pésame a sus familiares, y visitó también en el hospital a los otros heridos.
A 70 años de su partida, Chimera sigue presente en el corazón del hincha de San Lorenzo.


