San Lorenzo volvió a Boedo y eso no tiene comparación. No hay palabras que expliquen o estadísticas que grafiquen el logro. Solo una fiesta magnifica, el llanto en el rostro de los más jóvenes, que solo lo vieron por fotos y aquellos que fueron testigos de la dolorosa pérdida, se mancomunaron en abrazos prologados pasadas las doce.
Es que a casi 40 años del último partido, San Lorenzo anunció su vuelta a Tierra Santa con bombos y platillos. Aun sin gradas, sin ese verde césped que todo el mundo azulgrana ansía ver crecer y sin ese clima de chancha que no se ve pero se ilusiona, el pueblo sanlorencista disfruta el momento, festeja, anhela y sueña con el gigante de hormigón otra vez en su tierra.
Fue utopía, fue sueño, hoy es realidad, pero lo más importante es que ya es oficial, San Lorenzo volvió a Boedo, desde ahora y para siempre.


