Un silencio que habla y no dice nada bueno
Se fue un técnico (otro más) y nadie salió a explicar nada. Se perdió el clásico, la crisis se profundizó y las bocas siguen cerradas en un San Lorenzo que necesita explicaciones y decisiones.
Silencio. Se fue un técnico, otro más. Y silencio. Se perdió el clásico con Huracán con una dupla de entrenadores interina. Y silencio. Nadie dice nada en San Lorenzo. Nadie explica nada. Nadie aclara nada. Nadie pone la cara. Y ese silencio es estremecedor en el medio de una niebla espesa que se posó por Boedo y que nadie sabe cómo disipar.
San Lorenzo tiene un mánager que absorbe gran parte de las cuestiones futbolísticas, no sin la luz verde dirigencial. San Lorenzo tiene un presidente en funciones, otro de licencia y un vicepresidente cuyo entorno avisa que estará nuevamente de lleno en la toma de determinaciones. Una especie de triple comando virtual, nunca oficializado, por el que pasan las decisiones importantes, pero que en el momento más candente no habla. Al menos por ahora, los socios e hinchas siguen esperando por alguien que diga cómo seguirán, cómo harán para salir de esta situación delicada futbolística e institucionalmente, a qué DT buscarán, cuál será el proyecto en Inferiores, etc., etc., etc...
Se sabe que el club entró en un período de “austeridad”, tal como marcó en su momento Arreceygor. Por ello se bajó el presupuesto del fútbol y se fueron las figuras del equipo (entre otros nombres de relleno) y se eliminaron a los gerentes, entre otras cuestiones. Se sabe también que reordenar los números en rojo lleva un tiempo más prolongado que un par de meses. Y eso repercute en lo deportivo.
Pero, si es que hay una planificación a seguir, si de verdad existe, lo mejor sería que los socios pudieran saber cuál es. El presente preocupa. La paciencia de la gente desbordó hace rato. Y el rumbo parece no encontrarse con el correr de las temporadas. San Lorenzo es un cuadro dentro de un cuadro, dentro de otro cuadro, dentro de otro cuadro y así sucesivamente. Pasa el tiempo y la imagen es siempre la misma y no es linda, para nada.
Los técnicos siguen desfilando hacia la picadora de carnes en la que se transformó el primer equipo del Ciclón. Y ahora, los dos nombres apuntados dijeron “no”. Ante esto parece no haber otras variantes que seduzcan. Y no hay mucha más información porque nadie dice nada más. Entonces, todo sigue igual. Igual de mal.
La cuerda se tensó demasiado. Y ya no se puede tirar más de ella. Es tiempo de decisiones a la altura de la institución. Es tiempo de darle el tiempo que se necesita al club. No más parches. No más alambres para intentar sostener la pesada estructura que es San Lorenzo.
Mientras tanto, un silencio perturbador se instaló en Boedo. Un silencio que habla. Y que no dice nada bueno.
Por Nahuel Lanzillotta

