Otro semblante, otra energía

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Otro semblante, otra energía

San Lorenzo necesitaba cambiar el mal presente y pudo empezar a revertirlo con un triunfo gracias a que mostró otra cara. Las claves de la reacción.

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El resultado contra Huracán sepultó cualquier atisbo de alguna mejora que San Lorenzo pudo haber exhibido en el Ducó. El golpe de otra derrota volvía a ser al mentón y todo el club lo sintió. Pero hubo reacción al fin. El Ciclón mostró otra cara en el triunfo contra Godoy Cruz. Se percibió un equipo con una energía diferente, que desde el inicio buscó trabajar el partido ordenadamente y con el compromiso que se le reclamaba desde hace tiempo. ¿Será el despegue?

Después de la caída en el clásico se dieron muchas charlas internas. Entre los futbolistas, Entre el cuerpo técnico interino y el plantel. También el mánager, Mauro Cetto, hizo lo suyo. Y hasta Matías Lammens, que reapareció activamente en la institución, dialogó cara a cara con los jugadores. Todo coincidieron que había que hacer “borrón y cuenta nueva”, es decir, dejar atrás lo padecido hasta el momento y enfocarse en comenzar “un torneo nuevo” de siete fechas para renovar fuerzas y apostar todo a poder entrar en alguna Copa del año que viene.

Alguna de esas charlas o todas juntas evidentemente hicieron su efecto. Los de Boedo demostraron un ímpetu distinto y hasta el final mantuvieron la concentración, algo que no pasaba en el sufrido ciclo de Paolo Montero.

También acertó la dupla técnica con sus movimientos de fichas. El cambio de esquema jugó a favor y le dio otro vuelo al equipo. Néstor Ortigoza se paró varios metros más adelante que Yeison Gordillo (quedando como cinco posicional) y marcó los tiempos. La línea de cuatro en el fondo permitió un mejor acomodamiento de los interpretes y esta vez salió la mejor versión de Cristian Zapata, a quien se lo nota más adaptado al fúbol argentino. Le redoblaron la confianza a la dupla de ataque y tanto Uvita Fernández como Franco Di Santo respondieron con movilidad y puntería en la red.

Está muy claro que a este San Lorenzo le falta demasiado para tener un funcionamiento muy bueno. Pero necesitaba una bocanada de oxígeno para no seguir asfixiado en sus propios males. Con un poco más de orden y energía le alcanzó para cambiar el semblante y mostrar otra cara, una un poco más linda.

Por Nahuel Lanzillotta