Irala, una montaña rusa de emociones

Atomik

Irala, una montaña rusa de emociones

El volante fue expulsado a los 10 minutos tras un error grave, pero el agónico gol de Cuello salvó al Ciclón y le devolvió la sonrisa entre lágrimas.

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Elian Irala vivió una montaña rusa de emociones en la agónica clasificación de San Lorenzo ante Tigre. El partido parecía empezar a pura fiesta: a los 3 minutos, Andrés Vombergar abría el marcador tras un gran contra golpe y todo indicaba que el Ciclón se encaminaba a una tarde tranquila en el Nuevo Gasómetro. Pero a los 10 minutos, todo cambió. Irala perdió una pelota en la mitad de la cancha y, al intentar corregir su error, cometió una infracción que le costó la tarjeta roja directa.

La expulsión fue un golpe anímico y táctico para San Lorenzo, que debió afrontar 80 minutos con un hombre menos. Tigre se animó, creció con la pelota y comenzó a inquietar a Orlando Gill hasta llegar al empate. El Ciclón se replegó, apostó al contraataque y resistió como pudo un desarrollo que, de un momento a otro, se había torcido por completo.

Desde afuera, Irala vivía un drama personal. Lloró, pidió disculpas al cuerpo técnico y a sus compañeros, y se mantuvo en silencio durante buena parte del segundo tiempo. El mediocampista, surgido de las inferiores, había tenido un buen arranque y la situación lo desbordó. Pero el fútbol, a veces, regala revancha incluso sin tocar la pelota.

En la última jugada del encuentro, Cuello se convirtió en forzoso y marcó el 2-1 definitivo que selló la clasificación de San Lorenzo. El banco estalló, la tribuna también, y Irala se fundió en un abrazo con sus compañeros entre lágrimas. De la pesadilla al alivio en apenas 80 minutos: una noche que el joven futbolista difícilmente olvide, y que terminó con final feliz.